Córdoba 2031. Una ciudad que disfruta la calle

Año 2031

Córdoba es la ciudad que prácticamente cuenta con más uso por parte de su ciudadanía de los espacios al aire libre. La conquista de la vía pública por parte de los ciudadanos es un hecho gracias a la apuesta decidida de la ciudad de Córdoba por convertirse en una ciudad donde la movilidad eficiente fuera la característica común.

Esta movilidad eficiente (aquella donde el coste total por kilómetro recorrido es el menor de los posibles, teniendo en cuenta todas las externalidades -producción de energía, ocupación de espacio público, uso de carreteras, tiempo de llegada, etc.-) es la base de la realidad social cordobesa que a pesar de todos los cambios radicales que se vienen produciendo, sigue siendo en su esencia la misma de siempre: una población que disfruta siempre que puede al aire libre.

 

Córdoba. Visita google Maps aérea

 

En una ciudad consciente de sus potencial, y también de sus limitaciones, a finales de la década del 2010 y gracias a una visión compartida de los diferentes sectores de la ciudad se pusieron las bases para el gran cambio que tuvo la ciudad de Córdoba.

* La inauguración del Metrotren en marzo del 2018 permitió que muchos otros cordobeses comenzaran a ver las posibilidades del transporte público como alternativa a un vehículo privado a la hora de moverse en el eje Este-Oeste. Su utilización creciente gracias a un eficaz sistema puerta a puerta entre la Estación y Medina Azahara, posibilitó que cada vez más turistas lo cogieran (ayudó para la declaración de Patrimonio Mundial de la Humanidad a Medina Azahara en el año 2019 como espacio sostenible en cuanto a la capacidad de absorber visitantes)

* Mientras tanto y conscientes de la amenaza que los vehículos autónomos conformaban para su propia supervivencia, los taxistas en el año 2020 acordaron convertirse en cooperativa de transporte y operar la flota de movilidad autónoma en la ciudad, garantizando el servicio puerta a puerta con el menor coste por kilómetro recorrido de España. Los acuerdos a largo plazo con marcas automovilísticas lo permitió.

* AUCORSA había pasado a convertirse en un sistema operado de manera autónoma. Esto permitió el reciclaje de gran parte de los conductores formándose en habilidades relacionales, mecánica, asistencia a viajeros, turismo, entre otras. Su misión de conducir autobuses y llevar pasajeros había pasado a ser relacional, de acompañar a viajeros y mucho más emocional. Así lo entendieron todas las partes envueltas.

* En paralelo y gracias a la creciente utilización de un sistema de transporte autónomo, posilibitó la eliminación del 90% de aparcamientos en vía pública. Unos métodos de transporte más rápidos, personalizados y efectivos que los vehículos tradicionales habían permitido cambiar por entero la ciudad, volviendo a ser una Córdoba que algunos comparaban con la Córdoba de finales del siglo XIX con la inexistencia de aparcamientos en vía pública.

Calle de la Feria a finales del siglo XIX -principios del siglo XX (Imagen procedente de Cordobapedia)
Calle de la Feria sin aparcamientos. Finales del siglo XIX -principios del siglo XX (Imagen procedente de Cordobapedia)

 

* Gran parte de este espacio fue ganado a la ciudad por veladores. La razón esgrimida para ello fue el estudio llevado a cabo en el año 2019 donde se constaba que el uso del espacio público que tenía mayor relevancia para los ciudadanos era el de las terrazas y con diferencia hacia otros.

* Córdoba tuvo en cuenta la movilidad de los turistas por lo que potenció las visitas a otros enclaves de la ciudad favoreciendo que el casco histórico no se viera saturado: las visitas a Medina Azahara o a la Sierra fueron clave para descongestionar el mayor número de visitantes. Las nuevas zonas de ocio eran Córdoba Oeste y Córdoba Norte. La rapidez de acceso, puerta a puerta y con altas capas de seguridad permitió garantizar una movilidad entre Medina Azahara y Paseo de la Victoria en 11 minutos con un coste de 1,5€ por trayecto. Este trayecto era pagado normalmente por parte del establecimiento al cual habían acudido.

* Los nuevos criterios de ordenación de veladores, gracias a la aparición de nuevo espacio público, permitió que florecieran nuevos establecimientos de ocio, con diferentes propuestas, pero que eran los que hacían que la ciudad se percibiera viva, más allá de la vida virtual en la que ya pasan un 50% del tiempo que no duermen los ciudadanos.

* En una sociedad donde cada vez hace falta trabajar menos para producir más, donde gran parte de nuestras transacciones comerciales se producen online, donde el tiempo de ocio es cada vez mayor, “vivir al aire libre” es lo que conecta a los cordobeses con su memoria de los años 60, 70, 80, 90 y 2000.

* Terrazas donde los ciudadanos siguen haciendo lo que han venido haciendo desde hace siglos: departir en torno a una bebida o comida. Entre otras cosas, porque es prácticamente el único momento del día donde permanecen alejados de cualquier acceso al entorno virtual.

De cómo subestimamos un coche básico

Era el año 2000 cuando regresé de EE:UU para montar mi primera empresa. Volvía a Córdoba y luego a Madrid por lo que iba a necesitar un coche. Contábamos con 2 coches en la casa ((un Citroen AX del 90, y un Golf de segunda mano del 86) y la cosa iba a estar complicada. Pero ocurrió una de esas cosas que me influyó en mi relación, no ya con los coches en particular, sino con las cosas materiales en general.

A mi madre le tocó un Citroen Saxo en el detergente, sí, como se lee, y fuimos a recogerlo.Y yo, que venía de conducir en EEUU un Isuzu Rodeo y un deportivo gracias a mi sueldo en el Commerce Bank , me veía de repente conduciendo un coche, que por no tener, no tenía ni radio, ni elevalunas eléctricos ni tampoco aire acondicionado. Lo que se dice un coche pelao y mondao. Aunque mi madre hubiera podido comprarnos otros coches, siempre nos enseñó el valor de la utilidad de las cosas, por lo que me conformé con lo que me tocaba, que ya era muchísimo. Me acostumbré a conducir sin nada más que lo necesario y sin ningún extra más y al poco tiempo, estaba más que acostumbrado. Ese fue mi coche durante los siguientes 6 años, y a pesar de haber tenido la oportunidad de haberlo sustituído por otra bastante mejor, no lo hice porque ya no lo veía necesario.

Y ese Saxo, pelao y mondao fue el que me permitió convertir en fortaleza mi debilidad, en este caso, mi despiste. A ese coche tan básico, que no tenía nada, no hacía falta ni cerrarlo, ni abrirlo, ni subirle las ventanas, ni tener cuidado con los bordillos ni con las esquinas. Y ahí me di cuenta de cómo las personas subestimamos en demasiadas ocasiones las ventajas de tener un vehículo simple, barato y que te transporte, sin tenerle que dedicar más tiempo que el estrictamente necesario.

Pero, fue en el año 2007 cuando tuve que ir a comprar un coche por el nacimiento de mi hija. El Saxo ya no daba más de sí y los vehículos a comparar eran numerosos. Pero ya era consciente que tenía una ventaja con respecto a otros muchos compradores: cualquier coche que me comprara iba a ser mejor que el que tenía. No tenía por qué irme a un BMW ni tampoco a un Mercedes para sentirme feliz, a pesar de haberlo podido comprarlo, sino que cualquier coche nuevo ya era mejor que el que traía. Terminamos comprando un Seat Ibiza con elevalunas eléctricos, cruise control, radio cd y aire acondicionado, porque era el más barato de la casa Seat y nos lo daban en el acto. Su tacto al coger una dirección asistida o poder poner una velocidad a la que quieres poner el coche era para mi lo máximo tras haber conducido un coche sin nada.

No pasaron ni 2 meses desde la compra cuando descolgué el parachoques delantero del coche al salir de la cochera, que me hizo llevarlo cogido con cinta americana durante 3-4 años. Pero de nuevo, convertí en oportunidad el destrozo. Ya no había que preocuparse tanto por el coche porque esa cinta americana era la bandera de salida para despreocuparme del mismo.

Hoy, 10 años después de la compra y cuando llevo 1,5 años con un capó blanco derivado de un golpe y que no he ido a pintar; 8 meses sin dirección asistida y pasándolas putas para aparcar, y 6 meses planteándome comprar un coche nuevo, he pensado de nuevo en el Saxo.

Cualquier coche que coja y tenga dirección asistida y bluetooth será una maravilla y mejorará por mucho el que tengo ahora, el Ibiza….pero he caído de nuevo en la cuenta que tendré que estar pendiente de nuevo de no darle golpes, de cerrar el coche y demás zarandajas asociadas a un vehículo nuevo. ¿Solución? Arreglar la dirección asistida del Ibiza, pintar el capó de negro, quitarle los golpes de las puertas, arreglar el retrovisor izquierdo y ponerle bluetooth. Mi sensación cuando me lo den será la de tener un coche nuevo.

Entiendo que otras personas quieran/tengan que comprar otros coches, mi análisis es mío, pero sí es innegable alguna de las ventajas que tiene. Cuando entiendes que un vehículo es para moverse, el impacto financiero en tu cuenta de resultados es brutal…y en el anímico, ni te cuento.

Gestionando ciudades con datos y no con intuiciones. Del fin de muchas ideologías

El BBVA acaba de publicar una entrada en su blog analizando cómo afectaron desde un punto de vista económico los 3 cortes de tráfico en Gran Vía que se produjeron en Madrid.

Utilizando los datos de unas 250.000 transacciones de tarjetas de crédito realizadas en 285 establecimientos de tiendas de moda, restaurantes y hoteles, encontraron que la actividad económica global durante los periodos de restricción en la circulación se vio resentida concretamente en un -8%.

Tomando el ejemplo que tenemos del BBVA nos encontramos conque la restricción de tráfico hizo que, especialmente en el periodo del 23 de diciembre al 8 de enero, el impacto en las ventas de las tiendas de ropa fue de un -25%, de un -3% para restaurantes, pero de un incremento en las ventas de los hoteles de un 9%. Es decir, que la restricción del tráfico perjudica fuertemente a las tiendas de moda, compra más planificada, frente a la de los restaurantes. Sorprendentemente para la intuición, el incremento en el gasto en los hoteles fue de un 9%

Con estos datos, el Ayuntamiento se enfrenta al dilema sobre la futura peatonalización en Gran Vía. Parece entreverse que las restricciones al tráfico a quien realmente ayudan es a los bares, restaurantes y hoteles, frente al perjuicio que aparentemente tienen en las tiendas de moda. Es decir, vamos a un mundo donde muchas decisiones y sus consecuencias vamos a poder medirla directamente en términos económicos y los políticos tendrán que enfrentarse a la opinión pública para responder de estos datos.

A partir de aquí, ¿tendrá el Ayuntamiento que compensar a las tiendas de moda por el impacto negativo directo que una toma de decisión de este calado tendrá en su cuenta de resultados? ¿Se verá obligado a compensarle de alguna manera? ¿Y para los bares y restaurantes o para los hoteles? ¿Deberían pagar más impuestos al respecto siguiendo la lógica socialdemócrata imperante?

Independientemente de esto, se hace cada vez más evidente de la necesidad de contar con todo tipo de datos objetivos para la gestión de nuestras ciudades. No sabemos cuándo nuestros políticos interiorizarán eso y serán capaces de liderar cambios sustanciales en la gestión de nuestras ciudades. Lo antes que lo hagan, lo antes que aumentarán la probabilidad de sus ciudades de incrementar su desarrollo socioeconómico.

Orgulloso de ser un Molina

Todo eso de transformación digital que tanto se habla ahora, ya lo lideró mi tito Pepe hace casi 40 años en Molina Serrano.

 

Era el año 1993 cuando comencé mi andadura en ETEA (Facultad de Económicas y Empresariales). No tenía muy claro lo que quería hacer por lo que me metí a estudiar en la facultad de empresariales que había en Córdoba y que entendía más se adecuaba a mis múltiples intereses. Posiblemente fuera, aunque no lo tenía interiorizado, por provenir de una ascendencia sumamente emprendedora  en las que mis tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y tíos habían sido empresarios.

Y fue precisamente a partir de ese año cuando comencé a frecuentar Molina Serrano S.A., la empresa distribuidora farmaceútica que fue fundada por mi abuelo Antonio Molina Serrano en el año 1941 y que ampliaron notablemente 4 de sus hijos en otros sectores durante los siguiente 60 años: Carlos, Antonio , Manuel y José.

Tras las muerte de mi abuelo de manera prematura en el año 1968 y tras hacerse el primogénito de la familia, Carlos, cargo de la dirección de la empresa, los hermanos fueron terminando sus estudios e incorporándose a una empresa que era cada vez más grande.  Entre los 4 y siendo una piña diversificaron el negocio de la distribución farmaceútico y terminaron gestionando un grupo de empresas que superaba los 100 trabajadores y que facturaba más de 50 millones de euros en el año de su venta (1998).

Molina Serrano
Espejo publicitario Gaseosas Molina @ Antonio Molina Serrano (años 30)

Cada mediodía que podía, especialmente viernes, me escapaba de la Universidad para echar un rato con mis tíos y aprender de ellos, de lo que hacían, de la empresa que habían creado y me sentía orgulloso del logro conseguido por mi familia. Especialmente me sentía orgulloso cuando acudía a la nave de las Quemadas y me maravillaba de cómo funcionaba el sistema robotizado de transporte de medicinas. De esas charlas y cervezas con mis tíos que ahora rememoro, surgió el germen y el convencimiento de que quería ser empresario y fue allí y gracias entre otros a mi tío Pepe, cuando comencé a leer prensa económica, el Expansión, que me guardaba para que los recogiera cuando fuera.

8 años después y cuando ya monté mi empresa, cometí un error empresarial garrafal y mi tío Pepe me llamó para hacerme ver lo que era obvio y, aunque no pude hacer nada al respecto, siempre le agradecí el paso que dio: hacerme ver una cuestión que era, no sólo errónea, sino también reprobable éticamente aunque no hubiera sido nunca mi intención. Me enseñó una lección que sigo recordando cada día.

Hace unos 6 años, en la boda de la prima Carmen rememoré la valía técnica de mis tíos y especialmente la de mi tito Pepe con él, por liderar una organización tan innovadora y que llegó a convertirse en una de las 10 empresas más grandes de la provincia durante toda la década de los 90. A finales de los 70 instalaron un circuito cerrado de TV en el almacén logístico de medicamentos; unos años más tarde el segundo mainframe, fuera del sector bancario, existente al sur de España se instaló en Molina Serrano que permitió comenzar a informatizar los procesos y dar servicio a las farmacias de manera más ágil que la competencia. Y posteriormente en los años 90, uno de los primeros sistemas robotizados de transporte de medicina diseñado íntegramente por mi tío Pepe.

Es decir, todo eso de transformación digital que tanto se habla ahora, ya lo lideró mi tito Pepe hace casi 40 años en Molina Serrano.

Hoy ha fallecido mi tito Pepe y con él son ya 3 los hermanos que faltan. Y hoy sólo tengo cariño, amor y buenos recuerdos para él, y puedo decir que si hoy soy el empresario que soy, también lo soy gracias a él y a la familia Molina, por todo los consejos y cariños que siempre me brindó y sobre todo por el ejemplo que a tantos nos mostró.

Más que orgulloso de ser un Molina

 

Los chatbots en la gestión de restaurantes

Los chatbots es una de esas palabras que vienen para quedarse y que comienzan a dejar la fase pionera para comenzar a moverse hacia un estadio de early adopters. Pero ¿qué es realmente un chatbot?

Un chatbot no es otra cosa que la simplificación de un proceso secuencial y repetitivo en un entorno de mensajería instantánea y todo ello de manera automatizada.

Después de unos meses de uso de un chatbot en la gestión diaria de un restaurante con 3 localizaciones y +50 empleados, algunas cosas que he aprendido sobre lo que los chatbots van a suponer para los negocios.

Uno de los problemas que ya están resolviendo en organizaciones es el de acceso a información de manera rápida, eficaz y concreta. No tienes que meterte en generar informes en tu plataforma de información, sino que la información demandada siempre estará simplemente invocándola desde un canal de comunicación que ya vengas utilizando.

Para muestra, un botón. Por ejemplo, en El Mirador del Río hemos desarrollado una funcionalidad que permite, utilizando un canal de Telegram, invocar un comando y tener acceso, por ejemplo, al reporte de horas que se llevan en un periodo de tiempo (/report) o bien las personas que tenemos trabajando en un momento dado en los establecimientos con los que contamos (/peoplenow)La persona encargada de gestionar la operación del restaurante o su administración, sólo ha tenido que entrar en un canal de un programa como Telegram, y utilizar algunas de los comandos disponibles para acceder a información concreta que, de manera recurrente es siempre la misma.

Estos comandos son básicamente atajos a información específica, pero con la gran ventaja de utilizar un entorno de mensajería instantánea mucho más usable para todo tipo de usuarios.

El usuario ha accedido a la información en el momento que ha necesitado (que siempre es básicamente la misma), no ha tenido que entrar en ningún sitio, ni ha tenido que loguearse para descargar un informe en excel que llegará dentro de un rato por correo electrónico.

Frente a ese proceso complejo, los chatbots prometen simplificar todo el proceso. Con una simple invocación, el conocimiento está servido.