#patios2013: por qué un sistema de pases

El Diario Córdoba me ha invitado a escribir un artículo sobre el sistema de información que se ha implantado durante la Fiesta de los Patios por primera vez en sus 92 años de historia.

El problema de masificación en la Fiesta de los Patios es un problema histórico que se vive en la ciudad desde hace años, especialmente en el Alcázar Viejo, y es intrínseco a la misma: gente particular que abre su casa para que todo tipo de visitantes la visite de manera libre. El sistema de acceso a los patios que se ha tenido desde el año 1921 ha sido totalmente libre; cualquiera entraba y salía cuando les apetecía de todos los patios como no podía ser de otra manera.

Sin embargo, la declaración de la UNESCO de diciembre de 2012 hizo presagiar que la fiesta de los Patios del año 2013 iba a ser, con diferencia, la más visitada de la historia. ¿Podía mantenerse un sistema de acceso libre este año? Ahora que tenemos los primeros datos reales del primer fin de semana de la fiesta, la respuesta es diáfana y que no admite opinión ni discusión: rotundamente no.
Un patio tiene unas dimensiones específicas y caben un número determinado de personas. En el momento en que un número mayor de personas que la propia capacidad del patio quieren entrar, y éste está ocupado, se forma una cola, que será proporcional al número de personas que deseen entrar.

Por su belleza, su marca y cercanía al casco histórico, el barrio del Alcázar Viejo ha sido históricamente el más demandado por parte de los visitantes a la fiesta de los Patios, de ahí la existencia de colas.

Sin embargo, dada la propia composición urbanística del barrio así como el número de personas que pretenden visitarlo, hubiera sido materialmente imposible acomodar al número de personas que pretendían visitarlo que hoy en día ya sabemos gracias al sistema de pases que hemos tenido. Si se hubiera permitido ir a todas las personas que así lo deseaban al Alcázar Viejo, estaríamos hablando de un completo desastre. Los días de máxima afluencia se hubiera colapsado y se podría haber esperado lo peor.

Este sistema ha permitido no colapsar el barrio del Alcázar Viejo ni determinados sitios de Santa Marina, sino que, otras zonas históricamente desconocidas para la inmensa mayoría de los visitantes hayan sido visitadas. Este objetivo, viejo anhelo de todos los propietarios de patios, ha sido conseguido: la redistribución de las visitas entre todo tipo de barrios. Si a esto le sumamos que nadie se ha quedado sin ver la fiesta de los Patios, cuestión harto compleja de conjugar con un sistema de pases, el objetivo inicial está cumplido.

La fiesta de los Patios ha quedado consolidada como la fiesta de Córdoba. Ahora sólo nos queda aprender de los errores habidos, tanto de los evitables, para solventarlos como de los inevitables, para minimizarlos, y trabajar desde ya entre todas las partes envueltas para que el año 2014 sea la mejor Fiesta de los Patios que la ciudad haya conocido nunca.