La salud como una ciencia de la información

Continuando con el área que trabajé conceptualmente en el último trimestre del 2012 y del que derivó en una charla en EBE Sevilla 2012 sobre el yo cuantificado y un extenso artículo del médico como artesano al médico del conocimiento, el eHealth y el movimiento del yo cuantificado, e invitado por Miguel Ángel Calero, he tenido la oportunidad de participar en el Encuentro que sobre eHealth han coorganizado la Universidad de Córdoba a través de la Facultad de Enfermería.

Mi tesis es la tesis de Kurzweil, Diamandis y del movimiento transhumanista y la singularidad principalmente: que se entiende la Medicina como una ciencia de la información, y que desde esa concepción, la curación de muchas enfermedades y el incremento notable de la longevidad será una realidad.

En el año 2030 la cuestión no será si la Sanidad debe ser privada o pública, sino si debe ser una cuestión de responsabilidad individual o no, y en su caso transferirla a un tercero.

Pero, implica también entender por otra parte, que el rol de los médicos cambia de manera radical. Los sistemas de información diagnosticarán mucho mejor que estos y prescribirán de manera mucho más precisa y certera, disminuyendo el abultado error que aún se tiene en los diagnósticos (en EE.UU se calcula que se encuentra entre un 10-15%). Esto nos lleva necesariamente a que el rol del médico será uno muy diferente. José Luis Gutiérrez, gerente del Hospital de Antequera, describía que el símil bien podría ser un sherpa, que ayuda a los montañeros a alcanzar la cumbre.

Esa visión, complementaria a la que expongo del médico como gestor de conocimiento, escenifica el gran cambio que debe producirse en la medicina. En el año 2030 la cuestión no será si la Sanidad debe ser privada o pública, sino si debe ser una cuestión de responsabilidad individual o no, y en su caso transferirla a un tercero.

Esta es la presentación que utilicé en la que desgrano algunos de los proyectos que evidencian que esto de la sanidad no es diferente a otras industrias sacadidas por la llegada de las tecnologías de la información y la comunicación.

Del médico como artesano al médico del conocimiento

Una semana más tarde, ya he tenido la oportunidad de leer los comentarios que con el hashtag #cuantificadoEBE hicieron muchos de los asistentes en Twitter. A todos mil gracias por querer difundir aspectos que os llamaban la atención de la ponencia o bien para mostrar vuestro desacuerdo.

Como algunos de los comentarios discrepaban de algunos de los datos ofrecidos en mi ponencia, voy a intentar explicar aquí, sin la restricción de los 140 caracteres que no te permiten explicar conceptos de manera más difusa, algunas de las dudas, así como contrarrestar algunos de los argumentos expuestos por los detractores.

Antes de empezar, comentar…Yo no sé de medicina ni tampoco he estado en una casa que se hable de medicina, a pesar de ser mi padre médico estomatólogo y mi madre farmaceútica. Siendo sincero, no me ha atraído mucho el tema. Pero, humildemente, es ahí donde precisamente reside mi ventaja sobre otros profesionales del sector, porque me permite situarme de manera mucho más objetiva. En otras palabras ante la medicina me sitúo sin tener en cuenta algunos factores de cómo funciona hoy en día (árboles) que posiblemente me impedirían ver la medicina desde una óptica mucho más global (bosque)

Pero aunque no sé de medicina, si la analizo esta desde un punto de vista de información, me encuentro conque según diferentes estudios muestran cómo los errores médicos en EE.UU (no tiene porqué ser muy diferente en el resto del mundo) se sitúan entre el 1 y el 50% en función de la metodología seguida y área específica. Estos datos arrojan una primera conclusión: los actuales métodos de diagnosis, basados fuertemente en la interpretación individual del médico de los datos recopilados de manera individual, no son perfectos, habiendo un amplio campo para su mejora.

La tecnología no podrá superar nunca una anamnesis y exploración médica nunca podrá superar la exploracIón médica.

Tweet sobre #cuantificadoEBE

Este fue uno de los comentarios más retuiteados y que intentaban transmitir la imposibilidad que los sistemas de información sean o vayan a ser superiores a las técnicas actuales. Una anamnesis es la recopilación de datos por parte del médico mediante preguntas al paciente, el cual, basado en sus recuerdos, ofrece al médico: ¿enfermedades hereditarias? ¿relaciones con otras personas? ¿estilo de vida?, etc. Se intenta buscar en este tipo de técnica más la recopilación de datos clínicos, un diagnóstico del paciente como tal. Por otra parte, la exploración médica es la recopilación de datos por parte del médico utilizando para ello instrumentos como termómetro, estetoscopio, entre otros.

Hoy en día, y gracias a los dispositivos móviles con los que contamos, podemos trackear perfectamente nuestra vida diaria. ¿dónde estamos?, ¿qué hacemos?, ¿con quién estamos?, etc. el tiempo que dedicamos a cada una de las actividades. Ahora mismo sólo es cuestión de descargar alguno de las decenas de programas existentes y que te guarden la información de tus hábitos. Esta información es real, no se encuentra sesgada ni por la memoria ni por la pereza que puede dar contestar a las preguntas que realiza el médico.

Si a eso le sumas los análisis genéticos particulares a los cuales tenemos acceso cada vez de manera mucho más barata, nos encontramos que comienzan a surgir datos, antes ocultos a los seres humanos porque no conocíamos ni siquiera de su existencia, sobre nuestra herencia genética. Sabemos, por la aparición de algún gen (información al fin y al cabo), que un enfermo puede ser más propenso a alguna enfermedad por la aparición de ese gen. En ese momento, un dato que era totalmente invisible, gracias a la tecnología genética ha permitido conocer información que ningún método basado en la recopilación de información oral por parte de la persona, podría haber dado.

Con la presencia de sensores que miden todo tipo de actividad medioambiental, tenemos la capacidad de saber cuál es la temperatura media de las salas donde nos encontramos en tiempo real, cuando vas por la calle y hasta cuando estás en tu casa. Distinto es que no lo hagamos porque no nos interesa, porque todavía la tecnología no está implantada o por otra serie de causas, pero esos sensores ya los tenemos a nuestra disposición y por precios que cada vez son más baratos. Podemos medir perfectamente todo tipo de indicadores de gases en nuestro entorno.

En el momento en que pudieras interrelacionar todo ese tipo de datos, no sólo los propios, sinos los del conjunto de la especie humana, la técnica de anamnesis cada vez sería mucho más accesoria y menos fundamental porque el grueso de la información perseguida utilizando esa técnica, ya sería provista por parte del sistema de información asociado a la persona, además de contar con un mayor número de información al respecto.

Sabríamos si una persona ha estado expuesta a temperaturas diferentes (calefacción en la oficina, frío y viento en la calle, así como una ventana abierta), ha estado en contacto con personas que estornudaban o relacionada con bebés que tienen sarampión. Esta toma de datos será cada vez más posible gracias a los dispositivos con los que contaremos, siendo la base, los dispositivos móviles con los que ya contamos.

En cuanto a la exploración médica…¿qué es lo que hace un doctor al fin y al cabo en la exploración? tomar datos valiéndose de todo tipo de instrumentos. Temperatura, sonidos internos del cuerpo humano, estado del oído, de los ojos, etc. Es decir, analiza los sentidos de la persona. En muchos casos, el médico ordena la realización de análisis para conocer determinados parámetros biológicos del propio paciente que son llevado a cabo por máquinas. La continua comoditización y minituarización de la tecnología permite que parámetros que antaño no éramos capaces de medir de manera autosuficiente, podamos comenzar a hacerlo porque tenemos los dispositivos de recopilación de datos en nuestra propia casa.

No está lejos el día en que los botiquines de nuestras casas contengan un smartphone como base y un conjunto de accesorios periféricos que permitan tomar decisiones al respecto.

Ni la información que da el lenguaje no verbal

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Sandy Petland es el creador del concepto reality mining. Reality mining no es otra cosa que el análisis de los datos derivados del comportamiento humano. En su afamado libro Honest Signal Petland describe como los lenguajes no verbales han sido claves para entender el comportamiento humano y que fueron ganados a través de decenas de miles de años. Sabíamos de nuestro comportamiento de manera intuitiva, pero no éramos capaces de medirlo. Petland lleva haciendo eso durante 20 años y gracias a la tecnología, inventó un dispositivo llamado el sociómetro a mitad de los 2000 el cual era capaz de analizar el tono de voz, la localización del individuo así como la cercanía de otros. El análisis del conjunto de datos en diferentes experimentos concluía en la predictibilidad del comportamiento humano así como a que nuestro comportamiento está basado en contexto.

Hoy en día tenemos la posibilidad de medir todo este tipo de variables fuera de un experimento específico que nos obliga a llevar un dispositivo. Los smartphones gracias a la tecnología base con la que cuenta, pueden llegar a convertirse en instrumentos de exploración autosuficientes, especialmente con el uso de periféricos. Entre estas apps de recopilación de datos tenemos dispositivos para medir la glucosa, un microscopio, para hacer electrocardiogramas e incluso dentro de poco, tendremos la posibilidad de medir los niveles de oxígeno en la propia sangre y de continuar analizando lunares.

Durante la ponencia, hablé sobre Quietcare, el servicio que, mediante la colocación de sensores repartidos por la casa de un paciente, permite monitorizar cuáles son los hábitos que lleva y poder automatizar alertas, cuando el comportamiento de las personas en la casa se desvíen del patrón establecido en el sistema de información. La información relativa a veces que acude al baño, posiblemente no pueda ser contestada por parte del paciente al ser preguntado porque ni recordará todo lo que ha hecho, ni las veces que ha dejado de ir por alguna causa. En este sentido, los sistemas de información y la minería de datos de la realidad son capaces de descubrir patrones de conducta totalmente invisibles a un médico y que gracias a estas se pueden conseguir.

¿Cuáles son las consecuencias de todo esto?

Que vamos hacia una medicina personalizada, mucho más eficiente y en remoto. El papel de los médicos irá poco a poco dejando de invertir mucho tiempo recopilando datos mediante anámnesis o exploración médica manual, in situ e individual, para ir evolucionando hacia un interpretador de datos que recopilen el conjunto de periféricos que tengan los pacientes a su alcance y lo puedan hacer desde su casa sin presencia del médico de manera física. Por eso, el botiquín del futuro será un dispositivo móvil con diferentes periféricos que permitirá a los propios pacientes monitorizarse de manera periódica o cuando sea indicado por el propio médico.

El médico comenzará a dejar de ser un artesano de la medicina, él se lo guisa y él se lo come, para comenzar a interpretar información médica cada vez más numerosa. Se sabe que el conocimiento médico se dobla cada 7 años por lo que es imposible que los médicos tengan a su alcance todo tipo de información para el diagnóstico y el tratamiento a seguir. Es ahí donde el rol del médico va a ir cambiando de manera progresiva de ser un interpretador de datos recopilados de manera analógica y aislados, a asumir un rol de interpretador de una marea da datos procedentes de todo tipo de fuentes. Los sistemas de información permitirán ayudar al médico en la identificación de la enfermedad y del tratamiento a seguir, alertándole o recordándole en caso de que su diagnóstico o toma de decisión ha podido obviar algunos hechos.

La sanidad que viene no es perfecta, nunca lo será, pero la proliferación de todo tipo de sensores y herramientas de recopilación de datos así como la aplicación de técnicas de minería de datos relacionados nuestro propio cuerpo y el de la especie humana en su conjunto, nos va a permitir dar un salto cualitativo en las prestaciones sanitarias así como un decrecimiento importante en los costes relacionados con la sanidad.

BONUS. Infografía de cómo la tecnología ha cambiado la medicina

El yo cuantificado o del porqué la salud es una tecnología de la información

Invitado por mi cada vez más apreciado amigo Luis Rull, el pasado viernes tuve la oportunidad de intervenir en el EBE hablando del yo cuantificado, o lo que es lo mismo, la tendencia cada vez más creciente de la recopilación de datos personales gracias a la existencia de todo tipo de sensores que son capaces de recopilarlos.

Con un auditorio a rebosar y siguiendo en escena a Pau García fundador de EyeOS, departí durante 25 minutos sobre qué es eso del yo cuantificado y de cuáles son las consecuencias que vienen al respecto.

La charla tuvo bastante repercursión en Twitter donde algunos médicos presentes en la sala mostraron su disconformidad con algunos de mis comentarios al respecto de cómo los sistemas de información van a ser mejores diagnosticadores de enfermedades de las personas. Es más, tuve la oportunidad de departir durante media hora con Ruth Maya sobre mi visión, que no es otra que la de los que creemos en el transhumanismo y en la llegada de la singularidad y es que el aceleramiento progresivo de la tecnología va a permitir que muchas de las funciones que llevan a cabo actualmente los médicos, lo puedan hacer de manera óptima por parte de las máquinas.

Pero sobre todo, con uno de los tweets que me quedo es con el de @agamazo , que no es otra que cuando hablamos del big data todos vemos las oportunidades, pero que cuando este big data se aplica a las personas, entra un enorme desasosiego así como miedo por adentrarnos en un mundo del cual no tenemos nada claro los escenarios que pueden llegar a plantearse.

Tweet sobre el yo cuantificado

Mi tesis final es que la salud debe ser considerada como una tecnología de la información, esto es una ciencia de la recopilación de datos, su correcta interpretación así como su posterior gestión. En el momento en que entendiéramos la salud como una tecnología de la información, la aproximación para mejorarla, máxime en un contexto tan difícil como el actual, sería más que factible.

PS. En los próximos días publicaré la conferencia una vez se suba a la web de EBE