Gestionando ciudades con datos y no con intuiciones. Del fin de muchas ideologías

El BBVA acaba de publicar una entrada en su blog analizando cómo afectaron desde un punto de vista económico los 3 cortes de tráfico en Gran Vía que se produjeron en Madrid.

Utilizando los datos de unas 250.000 transacciones de tarjetas de crédito realizadas en 285 establecimientos de tiendas de moda, restaurantes y hoteles, encontraron que la actividad económica global durante los periodos de restricción en la circulación se vio resentida concretamente en un -8%.

Tomando el ejemplo que tenemos del BBVA nos encontramos conque la restricción de tráfico hizo que, especialmente en el periodo del 23 de diciembre al 8 de enero, el impacto en las ventas de las tiendas de ropa fue de un -25%, de un -3% para restaurantes, pero de un incremento en las ventas de los hoteles de un 9%. Es decir, que la restricción del tráfico perjudica fuertemente a las tiendas de moda, compra más planificada, frente a la de los restaurantes. Sorprendentemente para la intuición, el incremento en el gasto en los hoteles fue de un 9%

Con estos datos, el Ayuntamiento se enfrenta al dilema sobre la futura peatonalización en Gran Vía. Parece entreverse que las restricciones al tráfico a quien realmente ayudan es a los bares, restaurantes y hoteles, frente al perjuicio que aparentemente tienen en las tiendas de moda. Es decir, vamos a un mundo donde muchas decisiones y sus consecuencias vamos a poder medirla directamente en términos económicos y los políticos tendrán que enfrentarse a la opinión pública para responder de estos datos.

A partir de aquí, ¿tendrá el Ayuntamiento que compensar a las tiendas de moda por el impacto negativo directo que una toma de decisión de este calado tendrá en su cuenta de resultados? ¿Se verá obligado a compensarle de alguna manera? ¿Y para los bares y restaurantes o para los hoteles? ¿Deberían pagar más impuestos al respecto siguiendo la lógica socialdemócrata imperante?

Independientemente de esto, se hace cada vez más evidente de la necesidad de contar con todo tipo de datos objetivos para la gestión de nuestras ciudades. No sabemos cuándo nuestros políticos interiorizarán eso y serán capaces de liderar cambios sustanciales en la gestión de nuestras ciudades. Lo antes que lo hagan, lo antes que aumentarán la probabilidad de sus ciudades de incrementar su desarrollo socioeconómico.

Coelux: un fascinante producto que cambia un paradigma


Coelux
 es un producto que permite reproducir la luz natural en cualquier espacio. Se recrea físicamente lo que ocurre en la atmósfera, permitiendo que se proyecte exactamente el mismo tipo de luz solar que se tiene de la real. El sistema actualmente permite elegir entre tres tipos de luces (nórdica, mediterránea o tropical)

Este tipo de tecnología solventa un problema, que sin ser experto en el tema, sí se antoja muy limitativo para nuevas formas de construcción. Por lo pronto y como se sugiere aquí, los rascacielos se pueden convertir en “rascatierras” y poner en valor todo tipo de casas interiores, trasteros, zonas interiores, etc. Para los países nórdicos y el Reino Unido y todas aquellas zonas que sufren los rigores de días eminentemente nublados, esta solución tecnológico solventa gran parte de lo añorado por gran parte de los ciudadanos.

Con un coste de 60.000€ actualmente en 10 años no costará más allá de 500€ encontrar soluciones similares y permitiendo nuevas soluciones estanciales inimaginadas. De repente, emerge una tecnología que cambia un paradigma arquitectónico y urbanístico imperante e incluso, una realidad social, máxime cuando parece probado los beneficios de la luz solar en el ánimo de las personas.

Pero este pensamiento lineal instaurado en nuestras élites, hace que la legislación al respecto impidan un desarrollo de proyectos urbanísticos donde este tipo de soluciones innovadores solventen aquellas cuestiones que el legislador planteó desde su perspectiva lineal y sin tener en cuenta ulteriores innovaciones técnicas. Es decir, para solventar el problema de la vivienda, sólo se puede hacer haciendo cumplir un conjunto de normas técnicas que quedan rápidamente obsoletas desde la irrupción de tecnologías disruptivas como ésta o tantas otras similares.

Me planteo una cuestión similar con respecto al cambio climático y la visión (lineal) apocalíptica de muchos de sus más fanáticos seguidores. Se proyectan análisis de incremento de temperatura para los años 2060-2070-2080, sin tener en cuenta los avances tecnológicos que vamos a ver en las próximas décadas, recordemos, que exponenciales. Posiblemente podamos dominar gran parte de la temperatura del planeta a demanda antes de finales de este siglo y moldearlo en función de los intereses de quienes controlen las herramientas (veremos de quién), además de haber sustituído gran parte de nuestra economía basada en combustibles fósiles a una eminentemente renovable. La tecnología no es el problema, en cualquier caso, de nuevo, las regulaciones.

Para afrontar las décadas venideras se necesita entender que el cambio es exponencial y que en la medida de lo posible eliminemos el pensamiento lineal que no nos permite imaginar un mundo radicalmente nuevo. Seamos optimistas

 

Aproximación disruptiva a la promoción de destinos turísticos

(Post originalmente publicado en Hosteltur y premiado en el Concurso de posts de innovación de Hosteltur -2015-)

El término disruptivo fue puesto de moda por el profesor de Harvard Clayton Christensen a mitad de los 90 cuando describió el proceso que se producía en algunas industrias donde la tecnología cambiaba de manera radical la manera de hacer negocios dejando obsoletas antiguas prácticas, exitosas hasta entonces.

Disrupción viene a significar un cambio de paradigma en una industria o el cambio profundo de la misma. La llegada de Internet ha cambiado radicalmente la industria turística, como tantas otras, entre otras razones por la capacidad de desintermediar y de poner en contacto directamente al comprador con el vendedor, así como por la capacidad de automatizar procesos con simples gestos gracias a la ubicuidad de la tecnología.

Estos cambios disruptivos en buena medida han hecho que antiguos jugadores fundamentales en la cadena de valor turística, pasan a tener un papel mucho menos importante porque su papel ha sido sustituído, cuando no eliminado, por parte de nuevas empresas y modelos de negocio.

Posiblemente los primeros nuevos agentes que se nos vienen a la mente pueden ser TripAdvisor o Booking en cuanto al poder del cliente para prescribir lugares de alojamiento o AirBnB como espacio de intermediación para que particulares fundamentalmente ofrezcan sus residencias y propiedades como lugar de pernoctación.

Pero quedan muchas oportunidades en todos las partes de la cadena de valor turística aún por explorar y que esperan a ser reinventadas. Uno de estos ejemplos es el de la promoción de los destinos.

En el año 2014 se llevó a cabo un estudio en la Unión Europea para identificar a los prescriptores así como a las fuentes de información para la toma de decisión por parte de los viajeros del destino a visitar. En este estudio, lo que pesaba más a los españoles para la elección del destino de su viaje eran lasrecomendaciones de amigos con un 64% del total.

Desde ese punto de vista, ¿cómo no articular políticas de incentivos para que los viajeros que visiten un destino lo recomienden entre sus amigos?

Intuitivamente parece que la gran mayoría de los esfuerzos de promoción de nuestros destinos turísticos se centran en canales que pierden a pasos agigantados su importancia como prescriptores en los viajes de los usuarios como los catálogos, folletos, la insercción de anuncios en revistas especializadas así como los anuncios en Televisión. Todas ellas y a nivel europeo, no superan ni de lejos las recomendaciones que llevan a cabo los amigos más cercanos del viajero.

Haciendo números a lo Fermi y cogiendo la ciudad de Córdoba como ejemplo, séptima ciudad española en cuanto a viajeros, tendríamos que casi 300.000 viajeros anuales visitan la ciudad por recomendaciones de amigos o familiares.

  • Visitantes a Córdoba = 700M
  • Visitantes nacionales = 60% x 700M = 420M
  • Que vienen por recomendaciones de amigos = 68% x 420M = 286M viajeros
  • Gasto medio = 56€ / día
  • Noches de media = 1,6 noches por viaje
  • Gasto medio por turista = 56€ * 1,6 = 89,6€.
  • Gastos total llevado a cabo por recomendaciones de amigos = 26 millones de euros

En la era de Internet, del compartir social y fundamentalmente de Facebook ¿qué se hace para incentivar que todos los turistas recomienden la visita a la ciudad entre sus amigos de sus redes sociales?

En el año 2012 se llevó a cabo una experiencia piloto en la ciudad de Córdoba donde se contemplaba entre otros objetivos, la automatización del compartir la experiencia de más de 300 visitantes visitando la ciudad en tiempo real entre sus amigos en sus redes sociales.

Los números fueron prometedores debido al retorno que se tenía para el turista y la ciudad (se consiguieron 20.000 impactos en redes sociales entre 312 usuarios que utilizaron el sistema y se recabaron más de 30 encuestas sobre la estancia en la ciudad por parte del viajero).

Conseguir un 1% adicional de personas que viajaría a Córdoba por haber conocido la experiencia de sus amigos no se antoja descabellado, máxime cuando muchas de las experiencias que los visitantes que vienen a Córdoba pueden ser optimizadas para ser compartidas de manera fácil, sencilla y simple con un sólo gesto. Conseguir ese 1% adicional estaríamos hablando un gasto adicional en la ciudad de 260.000€ / año.

Este ejemplo nos enseña las múltiples estrategias que pueden ser llevadas a cabo y que se encuentran muy alejadas de las tradicionales que aún se llevan entre los organismos encargados de la promoción turísticas.

Innovación turística es repensar de arriba a abajo un proceso de la cadena de valor y centrarlo en la experiencia del usuario alineando ésta en la medida de lo posible con el objetivo a conseguir por parte del destino, en este caso, el incrementar los visitantes al destino. Tenemos las herramientas necesarias para ello, existe el mercado y es alcanzable.

Ahora sólo queda que muchos profesionales turísticos encargados de la promoción de los destinos dejen de invertir tanto tiempo en canales ya obsoletos y vayan asumiendo los retos del nuevo tiempo que nos toca vivir.

Podemos cambiar el mundo

Los que me seguís por aquí y aquellos con los que tengo la oportunidad de departir de manera personal en cualquiera de los eventos donde tengo la oportunidad de participar, me habréis escuchado infinidad de veces que estamos a las puertas de un cambio radical en la vida que hemos conocido. La confluencia de diferentes tecnologías que son exponenciales, libres, abiertas, cada día más pequeñas, que permiten conectarnos en espacios cortos e incluso a distancias interplanetarias así como accesibles, hacen que nuestra civilización esté cambiando de manera continua sin prácticamente percibirlo en muchos casos debido principalmente a lo que se viene a llamar pensamiento lineal.

La implantación en nuestra vida diaria de la tecnología hace que podamos hacer de manera totalmente diferente lo que antaño teníamos que hacer de manera manual o rudimentaria o simplemente no podíamos hacer. Este escenario nos permite poder cambiar de arriba a abajo las maneras de trabajar que hemos venido teniendo así como introducir numerosos productos y servicios tendentes a hacernos la vida mucho más fácil.

Es por eso que creo firmemente que gran parte de los problemas como sociedad a los cuales nos enfrentamos tienen solución, porque en muchos casos son problemas de información, de comunicación entre los propios nodos (personas) que conformamos la sociedad red en la cual vivimos. En muchos casos se tratará de un cambio de la manera que hacemos las cosas, innovación de procesos; en otros casos se tratará de innovaciones técnicas, a través de la creación de nuevos productos o en otras será a través de la innovación en los modelos de negocio, es decir, en cómo se genera riqueza.

Digo esto porque en una sociedad con un paro medio de un 25%, con comunidades autónomas por encima del 37,5%, nuevas maneras de afrontar los problemas son más que necesarias. Pensamientos radicales para enfrentarse a problemas que no hemos conocido en, al menos, las dos últimas generaciones, especialmente por una manera de entender la sociedad, más preocupada de sus derechos que no de sus obligaciones.

Cuando se tiran miles de toneladas de comida diariamente en España y en paralelo nos encontramos conque empieza a haber problemas de hambre en ciudades españolas, el problema fundamental para solventar este no es otro que el de información, al igual que en gran parte el de la sanidad (información necesaria para diagnosticar y prevenir enfermedades que redunden en sistemas sanitarios más eficientes). Pero para ello, muchos debemos cambiar la manera de pensar, de afrontar la realidad que tenemos; de cambiar de manera radical cómo hacemos las cosas, nos pese o no. Necesitamos cambiar nosotros para que el mundo cambien.

Podemos cambiar el mundo, aquello que no nos guste, empezando por lo local, pero para ello hay que tener la mente los suficientemente abierta como para estar dispuestos a experimentar con nuevas formas de vida, chocantes en muchos casos, pero diferentes y sugestivos.

#vamosss

Street API. Del porqué hacen falta APIs de nuestras calles

Las calles son probablemente la unidad mínima geográfica en una ciudad que más información valiosa encierra y que menos atención se le presta medida como tal ente. A pesar de que la calle/plaza/avenida es el convenio geográfico estandarizado para referirnos a la ubicación física de donde se encuentra un domicilio, institución, organización, comercio, empresa, etc. pocas veces aparece mencionada como tal en los análisis de smart cities que se hacen sobre las posibles aplicaciones que vienen.

Almanaque de Córdoba (1900)
Almanaque de Córdoba (1900)
Y pocas veces aparece, porque históricamente nunca nadie ha catalogado la información mediante calles, sino que ha sido mediante otras convenciones como profesiones, barrios, apellidos, etc. Sólo hay que mirar los catálogos de industrias de finales del siglo XIX o las páginas amarillas y la guía telefónica del siglo XX para darnos cuenta de este hecho. Cuando era el ayuntamiento quien recopilaba estos datos, este lo hacía promovido por la propia concejalía interesada en la información concerniente a su área. Por ejemplo, quiero saber los comercios que hay en una ciudad o un barrio, para compararlos por sectores, no por ubicación geográfica. Por eso no entiendo como siendo las calles las que encierran posiblemente mayor información valiosa para la toma de decisiones tanto de agentes públicos o privado, la poca o nula atención se le presta por parte de los consultores de las smart cities.

Para que nos demos cuenta del conjunto de información que puede extractarse de una calle, listemos aquellos datos e información que nos interesa conocer a nivel de calle, y que mediante una API el ayuntamiento debería proveer:

* Nombre de la calle
* Antiguos nombres de las calles
* Superficie total
* Superficie total peatonal
* Superficie total para vehículos
* Longitud de la calle
* Pavimento, tipología
* Pavimento, histórico de actuaciones
* Pavimento, % de desgaste
* Canalizaciones existentes de telecomunicaciones / electricidad / fontanería
* Canalizaciones, histórico de actuaciones
* número y ubicación de equipamiento urbano
* imágenes de cada establecimiento de la calle
* Imágenes antiguas de la calle
* inmuebles, número
* inmuebles destinados a actividad comercial
* Número de multas cursadas por tráfico en los últimos años
* Número de inspecciones sanitarias llevadas a cabo
* Número de aperturas de establecimientos
* índice de ruido por horas y en tiempo real
* frecuencia de cierre de calle y prohibición de circulación
* dirección y sentido de la calle en la circulación
* número de veladores existentes
* número de delitos denunciados en la zona
* número de árboles y vegetación
* distancia hasta parada de autobús
* distancia hasta parada de taxis
* frecuencia de paso de transporte público
* paso de vehículos para la gestión de residuos orgánicos, plásticos, envases, vidrio
* Número de horas de sol en la calle
* Número de horas de lluvia
* Número de personas que pasan por la calle y su frecuencia
* Número de vehículos que pasan por la calle y su frecuencia
* Horas de limpieza de calle
* Índice de polinización y de contaminación atmosférica
* etc. etc. etc.

Mapa de movilidad de Córdoba en tiempo real

A partir de contar con esa información, la toma de decisiones desde todo tipo de ámbitos podrían llegar a automatizarse en función de la optimización que se quisiera dar. Sería establecer unos settings iniciales de aviso y el sistema automáticamente ofrecería información al usuario final de todo tipo.

Cada usuario debería identificarse configurando su tipo de avisos y notificaciones por parte de la calle, en función de sus intereses específicos. Por ejemplo, no es lo mismo un vecino de la calle que quiere saber cuando el carrero pasa con su vehículo para recopilar la basura que aquel que se encuentre buscando una vivienda y quiera conocer el ruido existente desde un punto de vista histórico en la ciudad.

Avísame cada día cuando queden 5 minutos para que el carrero recoja la basura
Dame el número de personas que pasan por esta calle en comparación con otra
Dime el número de delitos cometidos en el entorno de la calle
Dime el número de días donde la calle queda cortada
Dime el número de personas sentadas de media en la calle
Dime el número de incidencias de ruido ocurridas en el último año
Dime qué compañías de telecomunicaciones ofrecen servicio en la zona y con qué velocidad
etc.

Artículos en Cordobapedia relacionados con la plaza de las Tendillas
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Si encima te gusta la historia, puedes llegar incluso a requerir información relativa a personajes populares que forman parte de la capa invisible de la intrahistoria de una calle, de aquellos que fueron y ya no se encuentran. Cordobapedia y sus categorías de calle son un ejemplo de este tipo.

Cuando construyamos smart cities tengamos presente queuna calle es el elemento mínimo de información para los agentes y ciudadanos.