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De la transparencia en la administración

Al hilo del post que comenté sobre datos públicos, Luis y Juan comentan sobre la transparencia en la administración, tanto en datos, como en procesos. Aunque mi empuje es por la consecución de datos públicos para generar riqueza en torno al mismo, en paralelo surge un debate de cómo de transparente debe ser la Administración Pública. Luis Rull comenta un símil con mucho acierto:

Nuestros políticos creen que preferimos creen que nuestra visión es la de un cliente de un restaurante: queremos la comida pero no ver cómo se hace. Pero no saben que cada vez tienen más éxito los restaurantes en los que la cocina está detrás de un escaparate (..). Una vez que uno ve cómo se hace la comida, prefiere que siempre le enseñen la elaboración. Si no te dejan uno puede pensar: ¿qué tienen que ocultar?

Desde mi punto de vista, las administraciones públicas no están en la disposición de abrir transparentemente las instituciones públicas debido a que, en caso de hacerlo, sería de locura, ya que demostraría cómo de chapuceramente aunque en ocasiones certeramente, se trabaja en la administración por norma general, especialmente en algunos ámbitos como la justicia. El caso de la chiquita de Huelva asesinada por un demente, muestra a las claras como la apertura de datos públicos conllevaría que nos diéramos cuenta qué mal se encuentran determinados aspectos del funcionamiento básico de este estado. ¿Quién se atravería a mostrar a las claras la situación de una administración pública que deja por cuestiones burocráticas a semejantes animales sin ejecutar las sentencias?

Entrevista en El Día de Córdoba

Rafa Ruiz, reportero de El Día de Córdoba, hace unas semanas que me dijo que quería entrevistarme para una sección dominical que tiene El Día llamada, Geografías Humanas. La verdad y como siempre digo en estos casos, todo un honor. Hoy ha aparecido tanto en papel como en Internet y que os traslado aquí. Como podeis ver, repaso diferentes temas en la entrevista que me llaman la atención:

* Cómo el turismo ha cambiado con las tecnologías de la información
* De la relación entre una empresa de coches eléctricos con los cocheros de caballos
* De las demandas de los empresarios con respecto a las administraciones públicas
* Del tranvía y mi visión sobre su validez para ser una de las infraestructuras de transporte en la Córdoba del futuro
* De la política 2.0 y de la obligación de los cargos públicos de entrar en contacto directo con los ciudadanos
* De cómo las tecnologías de la información son elementos claves en la sociedad del siglo XXI.

ALFREDO Romeo es empresario y joven, términos inicialmente contradictorios como música militar. Empezó en la ciudad con Blobject, una sociedad dedicada a facilitar un método de transporte ecológico y asequible para el turismo: los coches eléctricos, una flota que posteriormente ha crecido con Segway, esos patinetes popularizados por Steve Jobs, dueño y señor de Apple. Hombre de conversación fluida como su padre, Jose María Romeo, el odontólogo, ex presidente del Córdoba y fundador de una activa ONG. Alfredo Romeo (Córdoba, 1974) confía ciegamente en el futuro como arma cargada de desarrollo desde una experiencia profesional en el ámbito bancario tras terminar su formación en Estados Unidos. Así, ha ampliado sus negocios desde el turismo a la movilidad sostenible (vende vehículos ecológicos y realiza asesoramiento de planes de movilidad) y a la adaptación a ese mundo global llamado sociedad de la información.

-¿Un empresario joven prefiere que le ayuden, que le protejan como a los cines de verano o que le dejen en paz?

-El empresario joven debe saber que tiene unas oportunidades enormes. El acceso a la información ha generado una revolución, en la que nos encontramos. Tiene formación porque tiene estudios y conoce el medio, que es internet. El empresario tiene que aprovechar los activos que tiene a su disposición a coste cero, el del tiempo, por ejemplo. Luego hay otra parte que es la de las ayudas públicas. Soy de la opinión de que la mejor llega por los impuestos. Que cuando se crea una empresa, joven o no, hay alguien que arriesga su patrimonio para generar riqueza y empleo. No habría que pagar impuesto de sociedades en cinco años, tasas municipales, que la seguridad social cueste menos durante un tiempo…

-Sí, damos valor añadido pero lo que nos da es reputación, no otras cosas. Tanto mérito tiene el tabernero, el pescadero o el panadero que se levanta a las seis de la mañana como nosotros. Nuestro mérito es saber utilizar las herramientas del siglo XXI, de ahí la oportunidad que tiene todo el mundo. Nuestra empresa está en Córdoba porque existe internet, que permite conocer las tendencias existentes en el mundo.

-Ustedes están ampliando el Casco para los turistas. Hay algo más que la Mezquita y la Judería.

-Sí. Desde que comenzamos con la empresa, sabíamos que nos convertíamos en un instrumento para todo un sector, para potenciar zonas de la ciudad que están infravaloradas. El mejor alcalde que ha tenido Córdoba fue Antonio Cruz Conde. Lo que hizo en los años 50 lo seguimos vendiendo ahora. Creó las callejas de las Flores y la Hoguera, introdujo los premios de flamenco, las actuales murallas vienen de su gestión. Nuestra tesis es que Córdoba tiene uno de los cascos históricos más extensos de Europa y hay una parte infrautilizada, la Axerquía, con un potencial enorme. ¿Cómo mandar a alguien desde la Mezquita a la Magdalena, que es la mejor plaza de Córdoba? Además, tenemos más usuarios de movilidad reducida y nuestra pretensión era capitalizar eso. Nuestro valor añadido es grande pero no por eso nos tienen que ayudar más o menos. Cualquier persona que, cada día, arriesga su dinero y se levanta todas las mañanas para crear riqueza es digno de alabanza. Sí nos da reputación que nos ayuda a crear oportunidades de negocio en otras áreas que trabajamos, como la consultoría tecnológica o la movilidad sostenible. El coche eléctrico se incubó en el área de consultoría.

-¿Es posible el negocio de Blobject en el segmento de servicios turísticos porque el visitante ha cambiado?

-Nosotros tenemos una experiencia corta, pero todo el mundo empieza desde cero. Un enorme tanto por ciento de la gente que viene ya busca antes en internet lo que va a ver, qué servicios puede contratar. Ha pasado la época, y eso sí lo hemos sufrido, del que llegaba a un lugar y le preguntaba al recepcionista de su hotel. Ya conoce qué partes tiene la ciudad, qué posibilidades… Desde ese punto de vista, nuestras oportunidades son enormes. Los clientes son diferentes. Nosotros llegamos a clientes de todo tipo de edades, de nacionalidades.

-¿El cliente tiende ya a querer caminar solo?

-Sí. Hay visitantes de todo tipo, que tienen perfiles variados. Los coches turísticos están pensados para personas que tienen movilidad reducida, por ejemplo familias que vienen con un carrito de bebé. Sí, ha cambiado en todos los sentidos.

-¿Con los cocheros de caballos, bien?

-Sí. En su día sacaron una nota de prensa, pero sin ningún problema. Somos complementarios. El encanto que tiene pasear con un coche de caballos no lo tiene un coche eléctrico.

-Otro de sus negocios es el de la movilidad. Ese es un debate a abrir, que se ha iniciado con el proyecto del tranvía.

-Nuestro eslogan como empresa es Otra forma de moverte. El siglo XXI es totalmente distinto, es otra cosa. Y no critico el tranvía, ojo, pero el tranvía es una solución del XIX, con un movimiento fijo por una ruta, sin más información, ni un estudio global, ni una cadencia ideal. Hay otros proyectos, que están en desarrollo, donde se funciona bajo demanda. En Heathrow, uno de los aeropuertos de Londres, se implantará un sistema de monorraíl magnético bajo demanda, mediante unas cápsulas que responden a las necesidades de los viajeros existentes en ese momento. Eso, que no sé si es el adecuado, es un ejemplo de que en el XXI hay que implantar la mejor solución de futuro. Si el coste son 300 ó 400 millones, es una locura. Es el 60 o el 70% del presupuesto anual de Córdoba. Es caro. Se tendría que analizar globalmente qué se necesita.

-Totalmente de acuerdo con que se restrinja la entrada de tráfico al Casco Histórico. Es nuestro activo. Desde ese punto de vista, cambiar el modo de moverse es complejo y largo. Vivir en el Casco tiene muchas ventajas, pero también restricciones. No hemos entendido cómo gestionar una ciudad. Movimientos como Carril-Bici han hecho un loable intento de educar a la sociedad en la preferencia del peatón. Hay que buscar alternativas, abrir un debate global.

-También es sociológico. Aquí se reúne dinero y se compra el coche. Fuera no.

-Yo no he tenido coche hasta que mi hija nació. Y la bici no es alteranativa. Tiene una época en la que no se puede imponer como sistema. Por el calor, el sudor… Tenemos que pensar en alternativas. Hay que pensar ya en sistemas como microbuses eléctricos, que es verdad que son caros pero que van a bajar. Si se compara con lo que costará el tranvía, nos podemos comprar 1.000 autobuses eléctricos. Creo en ello, en algo más reducido. Si las cifras son verdaderas, es una burrada. Cuando se hizo el AVE, se hizo para llegar al 92, pero ha tenido un beneficio general en Andalucía. El tranvía es sólo local. Los coches eléctricos solventan los problemas de movilidad y articulados de forma coordinada están sirviendo para formular sistemas más baratos de transporte. Si dentro de 20 años hay que cambiar el sistema tecnológico, y este es un concepto de informática, los costes serán enormes. ¿Cuánto tardará el tranvía? Asumamos diez años. ¿En 2018 no habrá un sistema más barato y sostenible?

-Usted trabaja en tecnología, un aspecto que ha cambiado el mundo.

-Yo me pregunto cómo desde casa se puede votar a quién sale de un programa de televisión y no puede decidir sobre la gestión ciudadana. Me trae al pairo el programa de televisión, pero no las decisiones políticas.

-En realidad, es un elemento político nuevo, de expresión.

-El 11-M del 2004 se demostró qué podían hacer las tecnologías. Influyeron notablemente en el cambio político del 13-M. Ésta es la participación ciudadana real. Individualmente, no a través de reuniones de asociaciones de vecinos, se pueden arbitrar sistemas para debatir. Pero el sistema es resistente al cambio.

-Tan resistente que es difícil mandarle un correo electrónico a un concejal.

-Los concejales deberían estar obligados a responder semanalmente a todos los correos. ¿Cómo es posible que el diálogo entre un político y un ciudadano esté al arbitrio de lo que diga su jefe de prensa, de que conceda una entrevista, una rueda de prensa? Deben estar ahí porque le pagamos. Que conteste como quiera, pero que conteste. ¿Sólo pueden contestar en elecciones, cuando se pide el voto?

-¿Es la empresa de a pie demasiado lenta para adaptarse a ese proceso?

-Hombre, el empresario siempre está buscando oportunidades de negocio. Sí creo que no se están aprovechando todas. Hay algunos casos modélicos, como el de Inditex, que es un ejemplo. Aquí hay muchos casos de uso adecuado, pero no conozco casos vanguardistas. Si las aprovecháramos… Ahora mismo nos estamos jugando los próximos 50 años.

-Quizá porque es un proceso individual, no colectivo. De ocio, no de expresión.

-El siglo XXI demuestra que cien personas tomando una decisión colectiva saben más que uno. Eso es ciencia. El individuo tiene la oportunidad de expresarse. Será directamente proporcional el desarrollo económico de las ciudades a cómo se capitalice esa información que pulula, ser capaces de juntar la inteligencia colectiva.

-Porque no hay límites.

-No. Las distancias han quedado borradas, como las fronteras. Un inglés desde Marbella hace un programa de radio de éxito. Vivimos en un mundo sin espacios. Estar en Córdoba ya no es excusa. Hemos vivido en una sociedad pesimista. Y a eso me niego. En esta empresa ha estado la BBC, la CNN, Discovery Channel. ¿Eso era posible?

-La clave estará en la educación.

-Soy muy crítico con la generación que viene. Internet ha dejado todo a un click de diferencia. La opción es investigar, leer prensa extranjera, investigar o ir de botellón. La gente que trabaja con nosotros está muy preparada y es que el acceso a la información permite la oportunidad de una formación brutal.

Sin excusas en la sociedad de la información

La pasada semana desde el ABC de Córdoba me pidieron que escribiera un artículo sobre las tecnologías y Córdoba. El tema, tan amplio, quise enfocarlo desde la óptica de la oportunidad que tienen todas las sociedades, y por ende la cordobesa, de aprovechar las oportunidades que nos ofrece la Sociedad de la Información

La sociedad de la información en la cual nos encontramos, antesala de la sociedad del conocimiento hacia la cual vamos, se encuentra caracterizada por ser una sociedad donde la creación, distribución y manipulación de la información se encuentran en en el centro de toda la actividad económica.

Concebida esta sociedad de la información como la sucesora de la revolución industrial vivida por nuestra sociedad hace ya algunas décadas (y más de un siglo), abre a todos los países y regiones del mundo, un panorama repleto de oportunidades ilimitadas para todas las sociedades, incluyendo la española y la andaluza, y concretamente, la cordobesa.

A diferencia de la revolución industrial, donde el uso del capital y la creación de infraestructuras eran circunstancias cruciales para la construcción de todo tipo de industrias, en la sociedad de la información es sólo ésta, la información, y el conocimiento que se extracta de la misma, la clave para el avance y desarrollo de nuestras sociedades modernas.

En otras palabras, la información que se encuentra al alcance de todos hoy en día gracias, entre otros medios, a Internet (pero que va mucho más allá), es la base sobre la que se asienta la revolución que tenemos.

La década que nos viene (2010-2020) se adivina como la década decisiva en cuanto al desarrollo socioeconómico de las sociedades basado en la información y donde veremos cómo cada territorio se ha preparado para afrontar la misma.

Por esta razón, es vital el concurso de todos los agentes económicos existentes en la sociedad (sectores público y privado), entendiendo realmente qué significa la revolución que tenemos ante nosotros, que se trata de la información y de cómo podemos transformar ésta en beneficio de nuestro desarrollo a todos los niveles geográficos.

Y eso mismo que comentaba con anterioridad, aunar a sectores privado y público en aras del beneficio de nuestra sociedad actual, es lo que no es baladí en Córdoba.

Un debate en el año 2020

Como (casi) todos sabeis, ayer se celebró el debate presidencial para las elecciones entre los dos candidatos de los partidos más votados, y la verdad, que el interés ha sido enorme, al convertirse en el cuarto acontecimiento televisivo más visto desde el año 1992. La pena, desde mi punto de vista, que este tipo de debates no sean mucho más frecuentes, como ciudadanos, tenemos el derecho de conocer cómo dos políticos resultan más o menos creíbles.

Como no podía ser de otra forma, ayer pensaba en cómo sería un debate en el futuro y de cómo de diferente sería con respecto al que acababa de contemplar podría llegar a ser. Por supuesto, el interés estaría en la retórica, en el toma y daca, en la réplica y la contraréplica, que es donde se disfruta de la capacidad dialéctica de los políticos. Sin embargo, muchas veces son cuestiones subjetivas las que se opinan. En la era de la transparencia radical, máxime con respecto a los políticos, sería interesante conocer, algunas de las siguientes cuestiones:

* Reacción de los telespectadores inmediata mediante la utilización de datamining basado con el comportamiento de los datos que provean (escribiendo comentarios, enviado sms, etc.) en la red
* Relación de las palabras más pronuciadas. (Hace tiempo hablábamos de esto y de cómo de interesante sería. El Mundo ya tiene una cosa parecida)
* Nivel de pulsaciones de los candidatos en tiempo real
* Latidos del corazón de los candidatos en tiempo real
* Decibelios de las palabras pronunciadas en tiempo real

¿No sería interesante conocer cómo reacciona orgánicamente un candidato cuándo uno lo llama inmoral o que ha agredido a las víctimas? Ahora ya se hace en análisis cualitativo en múltiples debates, pero no se realizan, al menos que conozca, cálculos estadísticos sobre los mismos, con un gran cuadro de mandos que permita visualizar toda esa información. En la era de lo datable, un debate político daría mucho más de sí, ¿no?

De cómo se la meten a la Administración y ésta se la deja meter

Que un chaval de 15 años hackee el filtro antiporno que el gobierno australiano ha encargado, no es una noticia relevante para nosotros. Es la consecuencia clara de que cualquier cuestión que esté digitalizada, antes o después es accesible por parte de terceros, es cuestión de tiempo. Lo interesante de la noticia es que el gobierno australiano ha gastado 84 millones de dólares en hacer este filtro y de cómo en 30 minutos lo han hackeado. Este hecho unido al de hace poco nos comíamos en España con el nuevo portal de Congreso.es donde se había encargado a Indra y Telefónica la realización de la nueva web de Congreso.es y la digitalización de sus documento entre otras cuestiones, por valor de 14 milllones de euros, hace que vayamos a mear y no echemos ni gota.

Hoy en día y en contratos que sobrepasan varios millones de euros, es directamente proporcional la cantidad de dinero que cobra una empresa de desarrollo tecnológico con cómo de grande se la están metiendo a la Administración. Los contratos megamillanorios con empresas para el desarrollo de tecnologían están muy, pero que muy inflados. El arte del capital relacional y el ingente desconocimiento de nuestros responsables sobre lo que están pagando nos enseña el perfil actual de nuestros mandatorios, los decision makers de nuestros gobiernos. ¿Tan difícil será entender que en la sociedad del conocimiento las reglas económicas son otras? ¿Cómo entender que para desarrollar tecnología no hace falta invertir decenas de millones de euros en el desarrollo de aplicaciones cuando éstas sino conceptualizar el desarrollo de una herramienta? El grueso del dinero va hacia el análisis funcional, no a picar miles y miles de líneas de código.

Sin embargo, el capital relacional sigue imperando. La retórica de un comercial en la venta de una aplicación con un valor de 84 millones de euros, unida al contacto directo entre el tomador de la decisión (ministro probablemente) y el presidente de la empresa de software, hacen que a todos los contribuyentes perdamos nuestro dinero en inversiones absurdas tecnológicas como ésta. No hay derecho.

Siendo contribuyente y empresarios del sector, se nos queda una cara de mamelucos….

La triste realidad de una generación política

La manera de hacer política que mantenemos en España desde hace 30 años, desde la llegada de la democracia, con una consulta popular cada cuatro años es totalmente obsoleta para el tiempo que nos ha tocado vivir. Con una enorme gama de posibilidades que tenemos actualmente con las nuevas tecnologías y la llegada de aplicaciones 2.0, mucho más usables y pensadas para utilidades reales de los internautas, que sigamos con un sistema de toma de decisiones tomadas exclusivamente por una élite escogida dentro de las filas de partidos totalmente cerrados y sujetos a las propias y lógicas decisiones centralizadas, es totalmente ridículo. Y lo es, porque la sociedad está cambiando a pasos agigantados, pero no el poder político. Una generación, no sólo política, sino también ciudadana, que ni huele esto de la Sociedad del Conocimiento, está cavando la propia tumba de un país como España. Y cava esta tumba porque no está pendiente de las posibilidades que tenemos con todo lo que tenemos a nuestro alcance para llevar a cabo, que es en la inmensa mayoría de las veces obviado por nuestras élites.

Ya lo hemos dicho alguna que otra vez. Que estemos votando en cualquier reality por quien se va del programa y que no podamos usar ese mismo tipo de tecnología para organizarnos de una manera mejor socialmente, es simplemente un insulto a la inteligencia de cualquier ciudadano medianamente informado y que quiere para la comunidad donde vive lo mejor, contribuyendo de la mejor manera que puede entender, la sociedad que tenemos. Por eso, los ciudadanos debemos ser mucho más beligerantes a la hora de exigir a nuestros políticos una mejor manera de gestionar nuestros asuntos, nuestra ciudad, porque en ella, va que tengamos las mejores condiciones para que la sociedad civil, pueda impulsar nuestras comunidades.

De alguna manera, tenemos que pensar que las condiciones en las que la sociedad del siglo XXI se desenvuelve “el poder de muchos”, la “economía de la atención”, la “llegada de lo datable”, la “meritocracia·, entre otras tendencias , tiene implicaciones más que reales en la gestión de nuestras comunidades. Sin embargo, nuestros poderes políticos parecen vivir en el limbo, en el siglo XX, en la revolución industrial, en la comunicación unidireccional, en una supuesta élite institucional tomando de decisiones, etc.

Y ésto ya lo estamos pagando, concretamente en Córdoba, Andalucía y por ende España, con unas cifras de productividad que durante la segunda década del siglo XXI vamos realmente a pagar y comenzaremos a sufrir sus consencuencias. ¿Qué haremos cuando el tirón de la construcción comience a ralentizarse, las empresas de servicios se den cuenta que la nula comprensión de un fenómeno como el de la Sociedad del Conocimiento pierdan clientes ante empresas que sí apostaron por una mejora en la competitividad y nuestros jóvenes sigan marchándose de ciudades como Córdoba por su nula proyección profesional?

Que nuestros políticos, seguramente, seguirán cantando las excelencias de sus decisiones y seguirán agarrándose a los exiguos incrementos de un paupérrimo dígito en cuanto a los clásicos y también obsoletos ratios por los cuales siguen midiendo el estado de la sociedad. Y ante esto, lo único que realmente nos queda, es una revolución ciudadana que cambie la situación en la que nos encontramos. Sólo nosotros seremos capaces de cambiarlo. Si tenemos que esperar a que sean nuestros poderes púbilcos, como tan acostumbrados estamos en nuestra santa tierra a que lo hagan, “vamos más que apañaos”

Sobre mapas y la importancia de los geodatos libres y abiertos

No nos cansaremos de repetir la importancia en este siglo que nos toca vivir tiene todo lo relacionado con los geodatos. En un mundo cada vez más dependiente de la ubicuidad y del geoposicionamiento, la accesibilidad de datos públicos sobre las calles, ciudades, y nuestro entorno en general, es directamente proporcional al desarrollo socioeconómico de las comunidades donde vivimos, máxime en países como España, donde recibimos más de cincuenta millones de visitantes anualmente. Pongamos un ejemplo.

Muchos de los clientes que recibimos en nuestra empresa, nos manifiestan la dificultad en llegar hasta nuestras oficinas, debido a las indicaciones totalmente erróneas que el navegador GPS les ofrece. ¿Razones? La información que llevan los navegadores, para ciudades como Córdoba y su navegación en el casco histórico sólo sirven para indignar al conductor. En un país como España, donde millones de turistas se desplazan por nuestras carreteras visitando nuestras ciudades, utilizando para ello navegadores GPS, este tipo de información no sólo es vital, sino que demuestra lo mucho que nos queda por hacer en un siglo como en el cual estamos.

La oferta privada de empresas que ofrecen este tipo de información (por ejemplo, Teleatlas en Google Maps) es en muchos casos totalmente obsoleta e inservible donde un simple análisis de los mapas y de los datos nos muestran que el callejero utilizado, es, y no es cachondeo, del siglo XIX, con nombres de calles que fueron cambiados en la década de los 60 del Siglo XIX, y con direcciones de calles que no se utilizan desde hace al menos 5 años. Y es que una empresa privada no puede mantener actualizado diariamente, las direcciones de las calles de cualquier ciudad española.

Esta información deberían ofrecerla las administraciones públicas locales de un modo libre y totalmente gratuito, para que el conjunto de la sociedad, empresas, ciudadanos e instituciones públicas, pudieran beber de las mismas, y construir aplicaciones sobre ellas. De esta manera, un proveedor de mapas y servicios de navegación, sólo tendrían que actualizar diariamente de este centro de control de geoposicionamiento y pasarlo directamente al navegador del cliente.

La información geoespacial que ofrecen nuestras administraciones públicas, como venimos reclamando desde hace años, de un modo personal y también en campañas internacionales y las cuales Juantomas hace poco se refería, no es sólo pobre, sino cerrada, cara y no actualizada con las múltiples obras, cierres de calles, peatonalizaciones, que las ciudades en su propia y lógica evolución mantienen.

En un mundo donde las posibilidades tecnológicas que tenemos son inmensas, nuestros poderes públicos, se pasan estas necesidades por el arco de sus políticos traseros. ¿Desidia?¿Desconocimiento?¿Ineptitud? Creeemos sinceramente que es una cuestión de una suma de estos factores y que el desconocimiento de esta generación política, está poniendo en riesgo grave el desarrollo de nuestras comunidades, especialmente el de las españolas.

Es por eso, que mientras clamamos por un mayor entendimiento por parte de nuestros gobernantes de las implicaciones que tienen los geodatos, iniciativas de la comunidad, como las de OpenStreet, son vitales para que no nos quedemos atrás, y que proyectos como los desarrolladas por Monolabs, empresa de Juantomás, de donar todos los geodatos generados en unas cuantas horas, al resto de la comunidad, dejan en impúdica vergüenza al conjunto de nuestros gobernantes, especialmente los locales, cuando se puede ver perfectamente, que esto de los geodatos y de su generación, es tan simple como eso, el de generarlos.

Política 2.0. La llegada de lo datable

Una de las consecuencias de la llegada de esta sociedad que nos toca vivir es que todo, absolutamente todo, es datable. Esto implica que cualquier acción, es grabable, y al ser grabable, también es ordenable y analizable. Si extrapolamos esto a cualquier sector de la sociedad, nos arroja grandes sorpresas, sobre todo, si lo llevamos al campo de la política.

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Vía IFTF nos encontramos con un curioso experimento que ha llevado a cabo un blogger consistente en generar una nube de tags a partir del conjunto de palabras usadas por los presidentes estadounidenses durante diferentes discursos. El análisis de estos nos lleva a entender, en qué estaban pensando realmente los presidentes, cuando se dirigían a un público determinado

Este experimento, lo que nos enseña son las grandes posibilidades que tienen este tipo de herramientas, para hacer llegar al ciudadano, lo que interesa y preocupa a nuestros representantes. Imaginemos que en vez de incluir sólo determinados discursos, incluyéramos el conjunto de discursos que se pronuncian durante una legislatura. De alguna manera nos enseñaría a qué se dedican y qué interesa a los administradores de nuestros impuestos. Esta nube de tags unida al tanto por ciento de tiempo que nuestros representantes dedican en su día a día a ocuparse de los problemas ciudadanos, nos permitiría conocer de primera mano, qué, dónde, cuándo y cuánto hacen estos por sus clientes, sus electores.

Sin embargo, para poder proceder a esto, todo debería estar almacenado, con contenido, de tal manera que pudiéramos generar esa nube, y eso queridos amigos, en la sociedad actual que nos toca vivir, y especialmente en la política local, es ciencia ficción. A pesar de que contamos con todos los medios necesarios, acceder a la información sobre la cual hablan nuestros políticos en los plenos, tanto nacionales como municipales, es misión imposible, y directamente proporcional en lo local, a la poca información que podemos manejar.

Por eso el futuro que se nos viene encima es maravilloso en cuanto a la relación entre los ciudadanos y los políticos. Eso de dar cuentas sólo cada cuatro años, va a cambiar en las próximas décadas, no sólo por la llegada de una e-administración donde podamos participar directamente, sino porque podremos monitorizar de alguna manera el qué se hace por cada uno de nuestros ciudadanos.