Archive for Córdoba - Tardes Cordobesas

Víspera de Jueves Santo

Nueva crónica de Vicente Castilla donde nos acerca a la tradición cordobesa de la Cofradía del “Esparraguero”. En estos tiempos tan tecnificados, nada como un aire fresco de las tradiciones populares centenarias y de cómo aún la misma pervive. Una excelente crónica de lo que supone ir a coger espárragos para ofrecerlo al Cristo del Esparraguero.
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Crónica de un perol cordobés

Vicente Castilla nos manda una crónica de una auténtica Tarde Cordobesa que se produjo el pasado 26 de febrero de 2005. Desde aquí, queremos profundamente agradecer a Vicente, que nos haya enviado esta preciosa crónica donde podemos leer entre líneas, la vitalidad de una generación que vivió en un barrio de Córdoba y que mantienen viva la auténtica sabiduría popular; esa, que muchos de nosotros carecemos por vivir en una sociedad tecnificada. Señores, la crónica de Vicente es el clásico relato de un perol en su máxima esencia.

El sábado 26 de febrero de 2005, un año más, y es el tercero, mi amigo Jesús Espinosa de los Monteros logró reunir de nuevo, en un magnífico perol, a su grupo de amigos de la infancia del Jardín del Alpargate. ¡Qué gran idea tuvo!.

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El punto de reunión fue el campo de Jesús en la colina de Peñatajá. Cuando fuimos llegando, tras saludos y abrazos, entre los asistentes nombramos a los ausentes, por ejemplo, “El Suárez” añoraba a Rafael Figueroa “El Farolero”, incluso me dio el teléfono para que lo llamase a Barcelona para invitarlo el año próximo, Mariano “El Maniquí” también me pidió que avisase a mi hermano Agustín “El cabezón”, que también emigró a la cuidad condal, e intentar localizar a los Morles, los hijos de Rafalita. Manolo Muñoz “El Gato chico”, se comprometió a localizar a más antiguos amigos de correrías, para cada año ser un mayor número de amigos.

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Hablando de correrías, “El Batato” y “El Gato” comentaron los problemas que tuvieron en la Ronda de la Manca con el Cabo de la Magdalena “El Colorao”, por las continuas denuncias del dueño de la Huerta tras de la puerta (la Huerta de Porras), por robar lechugas e higos o subirse a los árboles a por almesas. Así entre risas y anécdotas, pasaba la mañana.

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Cuando ya nos instalamos, unos preparaban los aperitivos asesorados por el maestro cocinero Moyano. Otros instalaron las mesas de dominó, donde se formaron dos juegos, uno donde estaban Diego “El Pichaca”, Pepe “El Canti”, Antonio Churumbaque “El Gordo” y Enrique. Y en la otra mesa, Luís “El trenzas”, “El Gato”, Pepe Ogalla y Andrés “El Soria”. Las mujeres, por otro lado, jugaban a las cartas mientras también contaban sus historias de cuando eran novios.

El “Batato” y yo nos fuimos hasta la campiñuela baja a coger unos espárragos que dieran más sabor al perol. Deambulando entre las esparragueras comentábamos la gran maestría que tenía el “Fahílli”, un personaje de los años 50 que se dedicaba a la recolecta de todos los frutos del campo, ya fuesen espárragos, vinagreras, setas, tagardinas, cardillos, ranas y “todo clase de bicho viviente”, - de ahí el dicho: donde pasará el “Fahílli o el “Rebañas” no vayas, que no encontrarás ni telarañas -.

Cuando regresamos a la reunión, Francisco Muñoz “El Gato”, ya se había encargado de dar con el roal donde Jesús mimaba sus collejas, éste muy avispado como siempre, las escondió para cocinarse un buena tortilla en casa, pero siendo descubierto prometió guardar un trozo de ésta a cada uno –mentiras piadosas-.

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Sería este el momento en que rogábamos al cantaor “Churumbaque” que cumpliera lo prometido, unos cantes. Pasamos al interior de la casa, donde nos aguardaba la chimenea con un cálido fuego de leña. Tras deleitar unas copas de vino de la tierra, “El Lolo” le pidió una saeta al Cristo de Ánimas y “El Soria” le pidió, aunque llorase, que quería escuchar la del Cristo de los Esparragueros, de la que todos somos hermanos y antiguos costaleros. “El Churumbaque” se cubrió de gloria. Así dimos paso a saborear el exquisito perol de arroz cordobés, que preparó “El Moyano” y Jesús. En los postres brindamos prometiendo repetir el próximo año. ¡Qué llegue pronto febrero de 2006!.

Tardes Cordobesas (I)

Ayer tuvimos la oportunidad de compartir un rato memorable con Vicente Castilla. Vicente es el padre de Marco, amante de Córdoba y profundo conocedor de lo cordobes. Defensor de las tradiciones milenarias cordobesas, Vicente nos embaucó con su conocimiento a todos los que estábamos allí sobre nuestra ciudad durante más de 4 horas. Nos pasamos horas escuchando sobre la historia de Córdoba y del peligro que tiene que debido al avance tan vertiginoso, perdamos costumbres milenarias que nuestra tierra tiene desde tiempos inmemoriales.

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Vicente nos transmitió la importancia de no perder nuestras costumbres cordobesas. Viendo a este “personaje”, sentimos lo mucho que tenemos que aprender de la sabiduría popular, de personas que, alejados de los circuitos mediáticos de comunicación, conocen lo que es Córdoba y las circunstancias que la han moldeado históricamente.

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Hablamos largo y tendido sobre Córdoba, su pasado, presente y futuro, y de cómo tendríamos que aprovechar los recursos existentes de la ciudad para poder seguir enseñando Córdoba como realmente es. Vicente disertó sobre los arroyos cordobeses que históricamente han recorrido nuestras tierras desde tiempos inmemorables. Vicente, testigo de todos estos cauces nos explicaba los diferentes veneros que cruzan la ciudad de Córdoba, y de cómo estos están condenados a perderse en el olvido debido a las canalizaciones subterráneas que el progreso del siglo XX ha traído. Hablar del Arroyo del Moro, de Rabanales, Pedroches, San Lorenzo, Cantarranas, Santa Matilde, Villa Cachonda, etc. fue más que revelador para entender que los cordobeses de menos de 40 años, tenemos que aprender si no queremos que este conocimiento se pierda.

Carne de jabalí aliñada con almaradux, fino cordobés, y jamón ibérico, fueron los ingredientes de la primera de las Tardes Cordobesas que compartimos con Laura, Marco y Marta, Gema, David y Sole actuando como anfitriones Vicente y su guapa esposa Antonia en su magnífica y acogedora casa de la Ribera.

Este post es el primero de una nueva categoría que añadimos al blog, Tardes Cordobesas, donde intentaremos recoger todos los conocimientos que Vicente y otros nos puedan enseñar sobre la historia cordobesa asi como nuestras tradiciones populares, que no pueden ni deben caer en el olvido. Mejor entorno será imposible, mejor maestro irrepetible.

(Con satisfacción encuentro en Google una web sobre Vias Pecuarias, donde encontramos un magnífico artículo sobre el Arroyo del Moro, su origen y su historia escrito por Julian Corcuera Gómez)