De cómo subestimamos un coche básico

Era el año 2000 cuando regresé de EE:UU para montar mi primera empresa. Volvía a Córdoba y luego a Madrid por lo que iba a necesitar un coche. Contábamos con 2 coches en la casa ((un Citroen AX del 90, y un Golf de segunda mano del 86) y la cosa iba a estar complicada. Pero ocurrió una de esas cosas que me influyó en mi relación, no ya con los coches en particular, sino con las cosas materiales en general.

A mi madre le tocó un Citroen Saxo en el detergente, sí, como se lee, y fuimos a recogerlo.Y yo, que venía de conducir en EEUU un Isuzu Rodeo y un deportivo gracias a mi sueldo en el Commerce Bank , me veía de repente conduciendo un coche, que por no tener, no tenía ni radio, ni elevalunas eléctricos ni tampoco aire acondicionado. Lo que se dice un coche pelao y mondao. Aunque mi madre hubiera podido comprarnos otros coches, siempre nos enseñó el valor de la utilidad de las cosas, por lo que me conformé con lo que me tocaba, que ya era muchísimo. Me acostumbré a conducir sin nada más que lo necesario y sin ningún extra más y al poco tiempo, estaba más que acostumbrado. Ese fue mi coche durante los siguientes 6 años, y a pesar de haber tenido la oportunidad de haberlo sustituído por otra bastante mejor, no lo hice porque ya no lo veía necesario.

Y ese Saxo, pelao y mondao fue el que me permitió convertir en fortaleza mi debilidad, en este caso, mi despiste. A ese coche tan básico, que no tenía nada, no hacía falta ni cerrarlo, ni abrirlo, ni subirle las ventanas, ni tener cuidado con los bordillos ni con las esquinas. Y ahí me di cuenta de cómo las personas subestimamos en demasiadas ocasiones las ventajas de tener un vehículo simple, barato y que te transporte, sin tenerle que dedicar más tiempo que el estrictamente necesario.

Pero, fue en el año 2007 cuando tuve que ir a comprar un coche por el nacimiento de mi hija. El Saxo ya no daba más de sí y los vehículos a comparar eran numerosos. Pero ya era consciente que tenía una ventaja con respecto a otros muchos compradores: cualquier coche que me comprara iba a ser mejor que el que tenía. No tenía por qué irme a un BMW ni tampoco a un Mercedes para sentirme feliz, a pesar de haberlo podido comprarlo, sino que cualquier coche nuevo ya era mejor que el que traía. Terminamos comprando un Seat Ibiza con elevalunas eléctricos, cruise control, radio cd y aire acondicionado, porque era el más barato de la casa Seat y nos lo daban en el acto. Su tacto al coger una dirección asistida o poder poner una velocidad a la que quieres poner el coche era para mi lo máximo tras haber conducido un coche sin nada.

No pasaron ni 2 meses desde la compra cuando descolgué el parachoques delantero del coche al salir de la cochera, que me hizo llevarlo cogido con cinta americana durante 3-4 años. Pero de nuevo, convertí en oportunidad el destrozo. Ya no había que preocuparse tanto por el coche porque esa cinta americana era la bandera de salida para despreocuparme del mismo.

Hoy, 10 años después de la compra y cuando llevo 1,5 años con un capó blanco derivado de un golpe y que no he ido a pintar; 8 meses sin dirección asistida y pasándolas putas para aparcar, y 6 meses planteándome comprar un coche nuevo, he pensado de nuevo en el Saxo.

Cualquier coche que coja y tenga dirección asistida y bluetooth será una maravilla y mejorará por mucho el que tengo ahora, el Ibiza….pero he caído de nuevo en la cuenta que tendré que estar pendiente de nuevo de no darle golpes, de cerrar el coche y demás zarandajas asociadas a un vehículo nuevo. ¿Solución? Arreglar la dirección asistida del Ibiza, pintar el capó de negro, quitarle los golpes de las puertas, arreglar el retrovisor izquierdo y ponerle bluetooth. Mi sensación cuando me lo den será la de tener un coche nuevo.

Entiendo que otras personas quieran/tengan que comprar otros coches, mi análisis es mío, pero sí es innegable alguna de las ventajas que tiene. Cuando entiendes que un vehículo es para moverse, el impacto financiero en tu cuenta de resultados es brutal…y en el anímico, ni te cuento.

Orgulloso de ser un Molina

Todo eso de transformación digital que tanto se habla ahora, ya lo lideró mi tito Pepe hace casi 40 años en Molina Serrano.

 

Era el año 1993 cuando comencé mi andadura en ETEA (Facultad de Económicas y Empresariales). No tenía muy claro lo que quería hacer por lo que me metí a estudiar en la facultad de empresariales que había en Córdoba y que entendía más se adecuaba a mis múltiples intereses. Posiblemente fuera, aunque no lo tenía interiorizado, por provenir de una ascendencia sumamente emprendedora  en las que mis tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y tíos habían sido empresarios.

Y fue precisamente a partir de ese año cuando comencé a frecuentar Molina Serrano S.A., la empresa distribuidora farmaceútica que fue fundada por mi abuelo Antonio Molina Serrano en el año 1941 y que ampliaron notablemente 4 de sus hijos en otros sectores durante los siguiente 60 años: Carlos, Antonio , Manuel y José.

Tras las muerte de mi abuelo de manera prematura en el año 1968 y tras hacerse el primogénito de la familia, Carlos, cargo de la dirección de la empresa, los hermanos fueron terminando sus estudios e incorporándose a una empresa que era cada vez más grande.  Entre los 4 y siendo una piña diversificaron el negocio de la distribución farmaceútico y terminaron gestionando un grupo de empresas que superaba los 100 trabajadores y que facturaba más de 50 millones de euros en el año de su venta (1998).

Molina Serrano
Espejo publicitario Gaseosas Molina @ Antonio Molina Serrano (años 30)

Cada mediodía que podía, especialmente viernes, me escapaba de la Universidad para echar un rato con mis tíos y aprender de ellos, de lo que hacían, de la empresa que habían creado y me sentía orgulloso del logro conseguido por mi familia. Especialmente me sentía orgulloso cuando acudía a la nave de las Quemadas y me maravillaba de cómo funcionaba el sistema robotizado de transporte de medicinas. De esas charlas y cervezas con mis tíos que ahora rememoro, surgió el germen y el convencimiento de que quería ser empresario y fue allí y gracias entre otros a mi tío Pepe, cuando comencé a leer prensa económica, el Expansión, que me guardaba para que los recogiera cuando fuera.

8 años después y cuando ya monté mi empresa, cometí un error empresarial garrafal y mi tío Pepe me llamó para hacerme ver lo que era obvio y, aunque no pude hacer nada al respecto, siempre le agradecí el paso que dio: hacerme ver una cuestión que era, no sólo errónea, sino también reprobable éticamente aunque no hubiera sido nunca mi intención. Me enseñó una lección que sigo recordando cada día.

Hace unos 6 años, en la boda de la prima Carmen rememoré la valía técnica de mis tíos y especialmente la de mi tito Pepe con él, por liderar una organización tan innovadora y que llegó a convertirse en una de las 10 empresas más grandes de la provincia durante toda la década de los 90. A finales de los 70 instalaron un circuito cerrado de TV en el almacén logístico de medicamentos; unos años más tarde el segundo mainframe, fuera del sector bancario, existente al sur de España se instaló en Molina Serrano que permitió comenzar a informatizar los procesos y dar servicio a las farmacias de manera más ágil que la competencia. Y posteriormente en los años 90, uno de los primeros sistemas robotizados de transporte de medicina diseñado íntegramente por mi tío Pepe.

Es decir, todo eso de transformación digital que tanto se habla ahora, ya lo lideró mi tito Pepe hace casi 40 años en Molina Serrano.

Hoy ha fallecido mi tito Pepe y con él son ya 3 los hermanos que faltan. Y hoy sólo tengo cariño, amor y buenos recuerdos para él, y puedo decir que si hoy soy el empresario que soy, también lo soy gracias a él y a la familia Molina, por todo los consejos y cariños que siempre me brindó y sobre todo por el ejemplo que a tantos nos mostró.

Más que orgulloso de ser un Molina

 

Orgullo marista

800px-Cervantes-FuensantaEra septiembre del año 1980 cuando llegué de la mano de mi madre a las inmensas escalinatas que antecedían las escaleras del colegio Cervantes de los Hermanos Maristas y que dominaba el Hermano Ignacio causando respeto, pero sobre todo, temor. No podía imaginar por aquel entonces, que en ese inmenso edificio iba a pasar los próximos 13 años de mi vida, y que esos años son precisamente, los años en los que forja la personalidad de alguien y se interiorizan los valores que te acompañarán el resto de tu vida.

Fueron años magníficos donde los recuerdos positivos han borrado prácticamente los negativos que seguro que existieron pero que la gran mayoría de alumnos han borrado. Como muestra, un botón. En el colegio Cervantes se cuenta con Cervantespedia, una enciclopedia del colegio que resume su historia, así como los hermanos, profesores y alumnos que han pasado por sus aulas. Las más de 100 anécdotas infantiles, traviesas y gamberras que alberga la enciclopedia, son fiel reflejo de los valores que inculcaron.

“Formar buenos cristianos y honrados ciudadanos” reza el lema de la Congregación Marista, y con la perspectiva que dan los 25 años desde mi salida del colegio, y gracias a seguir manteniendo los mismos amigos que entonces, todos alumnos del colegio Cervantes, puedo decir que lo consiguieron. Y lo consiguieron porque lo que veo a mi alrededor, en muchos casos, alumnos maristas, son personas honradas y trabajadoras, que luchan de manera humilde pero constante, por alcanzar sus metas en una sociedad cada vez más complicada.

Y en eso tuvieron que ver algo seguro los Hermanos Maristas. No sabremos nunca cuánto ni en qué medida, pero estoy seguro que el ejemplo que veíamos diariamente en el colegio, de personas que dedicaban el 100% de su tiempo a los demás y con unos valores de humildad y sencillez, nos caló a muchos de nosotros.

Y también muy posiblemente tuvieron que ver en el sentido de la libertad y la responsabilidad que nos enseñaron. Recuerdo que en mi último año en el colegio y cuando se celebraba la confirmación, de unos 120 alumnos, unas 2 o 3 no nos confirmamos. Nunca nos preguntaron, ni indagaron en las causas. Respetaron nuestra decisión porque ya éramos responsables para tomar nuestras propias decisiones.
Este año se cumple el bicentenario del nacimiento de la Institución Marista y con tal motivo se celebra este domingo a las 12 de la mañana en la Catedral una misa. Puede ser un buen momento para dar las gracias a los Hermanos que tanto tiempo dedicaron por crear buenos cristianos y honrados ciudadanos, en otras palabras, buenas personas.

 

En la era del big data, ¿dónde están los colegios?

En el año 2016, el big data se ha confirmado como una de las grandes tendencias existentes para los próximos años. Se comienza a interiorizar por parte de la población la importancia del dato per se, porque éste explica la realidad objetiva. Podemos tener datos, porque podemos medir gracias a los avances en todo tipo de sistemas de información que son especialistas en captar la realidad y convertirla en binario, en 1 y 0s para luego estudiarlos y utilizarlos. No en vano, todo tipo de industrias están recopilando datos que permiten interpretar su realidad. La banca, la prensa, los anunciantes de consumo, redes sociales, las grandes plataformas, etc. recopilan datos de manera inherente al modelo de negocio que tienen: existe su modelo de negocio porque existen datos e información cuya gestión es cada vez más automatizada. En caso contrario, no habría negocio. La pregunta es, en la era del big data y de interpretación de la realidad a partir de éstos, ¿qué datos recogen los colegios?

Con 42 años y alumno de un colegio marista en Córdoba, los únicos datos que se recogían durante los años 80 y 90 en mi colegio eran las notas que cada alumno iba sacando en las 5 evaluaciones que teníamos (datos subjetivos académicos) así como el peso y la altura durante los primeros años del colegio. Esto se complementaba con un test psicológico que todos pasamos con 14 años y creo que otro con 16-17 (este no lo aseguro). Finalmente, tu nota académica media de BUP y COU que se complementaba con la nota de Selectividad que se realizaba en 7 exámenes escritos. Hoy, 25 años después, no ha cambiado demasiado.

La recopilación de datos objetivos debe ser una de las máximas de los centros educativos porque son los que nos van a permitir entender el contexto de aprendizaje del alumno, el grado de interiorización de sus conocimientos  y la evolución que lleva acorde a lo deseado y previsto. Sin embargo, esta recopilación de datos no es fácil ni intuitiva. Sólo en contextos de aprendizaje online la recopilación de datos es fácil ya que puedes fijar tiempos de aprendizaje así como evolución acorde a una serie de métricas y variables numéricas. Pero, ¿cómo hacerlo en el contexto físico que es donde la inmensa mayoría de los alumnos actualmente pasan tu tiempo asimilando conceptos y experimentando?

El único dato que desde hace centenares de años se lleva a cabo es el de la nota que un profesor pone a un alumno en función de una actividad puesta por éste para normalmente, evaluar el conocimiento sobre una materia. Esta nota, aunque objetiva en función de parámetros establecidos (resolución de sumas de 3 cifras, divisiones sin resto, etc.), no deja de ser subjetiva y que no provee de información cara al futuro del alumno.

Sólo los centros educativos que engloben la recopilación de datos y su interpretación dentro de su proyecto educativo maximizarán la probabilidad de futuro de sus alumnos. 

Conocemos que hay una relación directa entre el sueño y la interiorización de lo aprendido por parte de un alumno. ¿Por qué no correlacionar de manera directa las horas de sueño de un alumno con su evolución académico y emocional? Muy probablemente a muchas padres y profesores se les pasará por alto este factor simplemente porque no es intuitivo. Puedes asumir que tu hijo duerme bien, cuando tarda en dormirse todos los días 30 minutos y luego no descansa lo suficiente. También podríamos medir el estrés sufrido en un colegio ante los profesores para la detección de bullying, o en qué tipo de webs pasan tiempo los estudiantes cuando se encuentran en su tiempo libre, ya que permitiría identificar las pasiones de las personas, que pudieran tener complementariedad en su estancia en el colegio.

Existen +50 parámetros que pueden ser medidos en el ámbito escolar y que nos permitan correlacionar patrones y factores, hoy desconocidos, y que sabemos que afectan sobremanera el aprendizaje y evolución de los alumnos. El desafío de los colegios en los próximos años es identificar datos a recopilar, almacenar de los mismos y conforme más y más datos tengas de un conjunto de alumnos, más conocimiento y patrones de comportamiento podrás adquirir de estos y mejor ayudarás a su evolución personal en todas sus dimensiones. Sólo los centros educativos que engloben la recopilación de datos y su interpretación dentro de su proyecto educativo maximizarán la probabilidad de futuro de sus alumnos. 

 

 

El chiste que le cuentan a un empresario…o del porqué la subida del salario mínimo va contra los más excluídos

* Amigo – “Oye que sepas que desde mañana vas a tener que vender 300 € más al mes por cada uno de los trabajadores que tengas para cumplir con la ley”

* Pequeño empresario – “ Pero, ¿cómo lo voy a hacer sí todos los costes están ajustados,  solo puedo generar esos ingresos vendiendo más y nadie compra un carajo?. Tú estás chalao”

* Amigo – “oye que va en serio que a partir de mañana el coste de cada trabajador que tengas se ha incrementado en 300 € al mes básicamente 3.600 € al año”

* Pequeño empresario – “pues no lo podré hacer, simplemente. De donde no hay, no se puede sacar…Tú me estás tomando el pelo”

* Amigo – “que no, que es en serio…”

* Pequeño empresario – “quién haya dicho eso no ha montado una empresa en su puta vida, porque qué cojones sabe de lo que cuesta en mi sector sacar esta empresa adelante y de los costes que tiene?

* Amigo – “Tendrás que invertir en I+D para el negocio”

* Pequeños empresario – “Aunque no me lo creo, le diría al lumbreras ese que lo ha propuesto que tengo 3 opciones entonces”:

– cierro el negocio y me dedico a vivir de las rentas del piso alquilado que tengo y de mis ahorros de 30 años trabajando

– o invierto en una máquina que puede sustituir a 2 trabajadores de los actuales, aunque la amortizaré en 2 años.

– o paso a contratar en negro y sólo declaro 3 horas de mis trabajadores.

* Amigo – “Pues sí que lo tienes claro”

* Pequeño empresario – “No tengo ganas de follones, gano poco pero nos mantenemos, se pagan los sueldos como se puede y todos somos conscientes de lo duro que es ganar cada euro que entra por esa puerta, por eso tengo claro que no se puede estirar más. Guardé desde que empecé con la empresa en el año 1985, y gracias a eso pude mantener más o menos la estabilidad de la empresa con la crisis, pero la industria está ya ajustada al máximo. No hay más margen para reduccir costes con la estructura actual, y pasa lo mismo con los ingresos.

Así que no me va a tocar otra que empezar a contratar en negro y sólo declarar 3 horas para afrontar todos mis pagos. Eso sí, gastaré exactamente lo mismo, pero no puedo trasladarle ese coste a mi cliente porque no me lo pagaría…mientras tanto iré investigando en la máquina para sustuir a esas 2 personas

* Los que piden eso, no tienen ni puta idea de lo que es montar una micropyme y subsistir. No me extraña que el partido esté lleno de gente que mayoritariamente tiene a Papá Estado que les cubra en caso de que marchen de la política o niños de papá que tienen las espaldas cubiertas.

* si mañana quiero contratar a una persona de 60 años en alguna de las empresas en las que participo, para que aporte, no al mismo nivel que el resto, porque no tiene las mismas capacidades, pero sí a su nivel, esta política imposibilita aún más que la gente menos favorecida y con menos habilidades pueda trabajar en una empresa. ¿Cómo osan los políticos a, por artículo 33, tener que obligar a las empresas a vender 300€/mes?

* En EEUU las empresas de fast food han reaccionado encargando nuevas máquinas de venta ante la propuesta de Obama de incrementar el SMI hasta los 15 dólares/hora

* Si cada industria es diferente, más lo son las empresas, especialmente las micropymes que componen +80% del tejido productivo español.

* Es una ley que está hecha especialmente contra los que tienen menos posibilidades de salir adelante en la vida. Si una persona, porque acaba de empezar, no es capaz de aportar a la empresa -1200€/mes- que es lo que tiene que recaudar una empresa simplemente para pagar el salario de una persona que esté cobrando el SMI– menos va a ser cuando tenga q hacerlo aportando 1500€/mes que es lo que implica realmente la subida del salario mínimo interprofesional propuesto por Iglesias. Milton Friedman lo explica a la perfección y que décadas después corroborar el ex-ceo de McDonalds